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Martes, 29 de Mayo de 2018 | 10:19Hs. | Espectáculos

El Lobista: Rodrigo de la Serna en una serie en la que la política pesa fuerte

Rodrigo de la Serna, un ex miembro del servicio secreto que utiliza sus contactos para hacer negocios propios.


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    El Lobista: Rodrigo de la Serna en una serie en la que la política pesa fuerte
En la última semana, en plena turbulencia de los mercados cambiarios en el país, aparecieron en Buenos Aires unos afiches con Rodrigo de la Serna sumergido en el agua casi hasta el cuello, con dólares flotando a su alrededor. Se trataba del anuncio del estreno de la serie El lobista, que tendrá lugar el miércoles próximo, en Eltrece, a las 22.45, la que luego se podrá ver también por TNT y Flow. La confluencia entre la aparición del aviso de esta propuesta de ficción y la realidad política del momento fue solo una coincidencia, según sostienen los responsables de la emisión de la serie. Pero la casualidad a lo mejor se repite en otras oportunidades, con la llegada de este programa que muestra prácticas habituales de la dinámica del quehacer político en nuestro país. Matías Franco, el personaje de De la Serna, es un exservicio de inteligencia que aprovecha su experiencia y sus contactos en aquella actividad para "ganarse la vida sin trabajar", según declara el mismo con su voz en off mientras se lo muestra manejando un planeador ni bien se inicia el primer episodio.

"Matías es un facilitador de negocios. Cuando hay intereses posibles para emprender algo entre dos partes él las reúne para poner en marcha la operación y después se lleva su tajada. Cuando no hay intereses a la vista, igual los genera de manera de armar su propio negocio", dice De la Serna para explicar, con palabras que no delatan ningún desvío de la legalidad, la actividad de su personaje. Aunque, como se verá en el programa, nada de lo que hace le deja las manos limpias. "Eran demasiados los contactos que tenía este muchacho en el poder legislativo, en el judicial y en el mundo empresario, de la época en que trabajaba en los servicios de inteligencia, como para desaprovecharlos. Así que ahora retirado de aquella actividad le saca el jugo a lo que sembró cuando hacía aquél trabajo", agrega el actor.

Más allá de algunos negocios que aparecen para mostrar el accionar del lobista, el foco de la historia está puesto en la relación que entabla con Elián Rojas Ospina, el líder de una iglesia protestante que interpreta Darío Grandinetti . "Rojas Ospina tiene algunas actividades ilícitas de las cuales proviene el dinero con el que se financia su iglesia. La misión que tiene mi personaje es lavar ese dinero y hacerlo legal, además de expandir el poder territorial del pastor en el país", comenta De la Serna. Patricio Vega, el autor de la serie, explica que hasta encontrar el argumento definitivo fueron avanzando en base a ensayo y error. "Recién cuando incluimos al personaje de Rojas Ospina fue que la trama empezó a organizarse. Un lobista es básicamente una persona que se mueve al borde de lo ilegal, generando oportunidades de negocios no siempre limpios. Es un «vivo» cuya viveza pasa por desplazar la responsabilidad de un problema hacia un tercero. Matías Franco eso lo hace a la perfección. El inconveniente surge por las características del pastor que tiene una manera muy particular de ver el mundo. Su megalomanía y sus delirios místicos no son tan fáciles de manejar para alguien como Matías que tiene un enfoque más terrenal", comenta Vega.

Para todo el continente

Una de las dudas que surge cuando unos se entera de que el programa se estrenará casi en simultáneo en la Argentina y el resto de Latinoamerica es acerca del tratamiento de la imagen local en la serie. "La historia sucede completamente en Buenos Aires y eso no se disimula de ninguna manera. Las calles que se ven son las del microcentro porteño y las del conurbano. Aparece también el edificio de la Legislatura y los Tribunales. Está muy claro que todo lo que sucede, sucede aquí. Y por supuesto hablamos como hablamos nosotros, nada de usar castellano neutro", aclara De la Serna.

Por otro lado, Diego Andrasnik, el director de producción, da su opinión sobre este tema. "Algunas cosas que eran comunes en otro tiempo, como evitar usar el acento local, están superadas desde hace rato. Ahora se entiende que hay que contar historias cercanas, con la condición de que sean entendibles en todas partes. Nuestra apuesta es hacer una ficción entretenida, con buenos personajes. La audiencia actualmente está preparada para aceptar ficciones de distintas procedencias. A la Argentina llegan series de los países nórdicos, de Alemania, de otros países latinoamericanos y tienen muy buen recepción entre nosotros. Lo mismo pasa con lo que hacemos acá cuando lo ven afuera", sostiene. Sobre qué elementos son los que hay que tener en cuenta para que una producción sea aceptada en el mercado internacional, Andrasnik pone énfasis en los guiones. "El desafío es que la narrativa sea cada vez mejor, eso sí es ineludible para competir con otros lugares del mundo. La calidad de la realización por supuesto tiene que estar, pero también la calidad en el relato. Que tenga buen ritmo, buenos personajes y una estructura dramática que te mantenga atrapado todo el tiempo", especifica el productor. Finalmente cuenta que a diferencia de lo que pasaba hace unos años que se buscaban elencos con figuras de distintos países para poder entrar en el mercado internacional, hoy se prefieren elencos homogéneos. "Cuando se fuerza la inclusión en un elenco de figuras de distintos países resulta artificial. Salvo que la historia lo permita porque aparecen personajes que responden a la necesidad de ser de diferentes nacionalidades. En este caso, el personaje de Rojas Ospina podía haberlo hecho un extranjero, pero teniendo la posibilidad de que el personaje lo interpretara Grandinetti, no dudamos en que lo hiciera él", afirma.

El infaltable toque romántico

De la Serna acepta de buen grado que se describa a su personaje como una mezcla de dandy y de reo, teniendo en cuenta el estilo de vida de primer nivel que lleva y que contrasta con ciertas formas de actuar en las que manifiesta sus contactos con el bajo fondo. Lo que no parece gustarle mucho es que se lo tilde de galán, al hablar de las historias románticas que incluyen su papel. "Este personaje es un ser humano que tiene sus pasiones como cualquier persona. Sí, hay una historia romántica en el medio como pasa en muchas ficciones. Digamos que la serie es un policial de suspenso, que incluye intriga política y también tiene una parte romántica en la trama", contesta con un tono de voz cortante.

La historia amorosa que se gesta desde el primer episodio es entre Franco y Lourdes Inzillo, una fotógrafa a la que interpreta Julieta Nair Calvo . Entre ellos se producen idas y venidas desde que se conocen, además de cortocircuitos en medio de una gran atracción. Por otro lado, está el personaje de Natalia Campo, una lobista mujer que interpreta Leticia Bredice y que compite con el personaje de De la Serna. Entre ellos no se establece un romance explícito, pero se percibe en todo momento una gran tensión sexual que se expresa en la competencia profesional que mantienen. "La línea romántica que aparece en la serie se abre paso en un mundo muy poco romántico. Hay personajes muy bien definidos en la serie y según nos situemos en uno o en otro de ellos aparecen diferentes líneas narrativas, asociadas a diferentes géneros. La comedia romántica surge con las idas y vueltas entre Matías y Lourdes. Pero ella finalmente va a terminar involucrándose en la trama de suspenso. Es lo que pasa con todas las líneas genéricas que aparecen al principio, con el devenir de los episodios todas comienzan a converger y Matías tiene que atacar varios frentes al mismo tiempo", revela Vega.

Como fueron adelantando De la Serna y Vega, en el combo de géneros que aparecen en esta narración hay intriga política, en las maniobras que realiza Matias en su rol de lobista; pero también hay una trama policial que se abre con una muerte en el primer episodio, otra que tienen que ver con el drama familiar, dada la presencia de un hermano de Matías que arrastra antecedentes complicados, y ciertos toques vinculados a lo fantástico, con los delirios misticos del pastor que se expresan en escenas oníricas muy particulares. Todo un menú difícil de rechazar.

Dos personajes más

Entre los personajes principales de la historia de El lobista hay dos que cobrarán importancia con el correr de los capítulos. Uno de ellos es el hermano de Matías, al que interpreta Juan Nemirovsky, que estuvo preso por alguna circunstancia que no se revela al principio, pero por la cual le quedaron cuentas pendientes con su hermano. Otro es el del fiscal Manuel Quinteros, al que interpreta Alberto Ajaka . Conoce a Matias de cuando este era miembro del servicio secreto y está obsesionado por encontrarlo culpable de algo para encarcelarlo. Su presencia en la trama aparece debido a una muerte que tiene lugar en el primer episodio y que le toca investigar.

Fuente: La Nación.

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