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“Los chicos no entienden”: la declaración del Presidente sobre los niños con discapacidad que generó indignación y rechazo

Alberto Fernández pronunció esa definición para justificar el cierre de las escuelas. La Asociación de Síndrome de Down y expertos rechazaron esa expresión. Consultados por Infobae piden que se hagan campañas de comunicación accesibles y que se lleve a cabo el cumplimiento del derecho a la salud

“Todo este tiempo he hablado con maestras de escuela de chicos con capacidades diferentes, de lo difícil que se les hace trabajar con esos chicos, que no entienden la dimensión del problema sanitario que enfrentan”, manifestó hoy el presidente Alberto Fernández en una entrevista con Radio 10.

Las palabras de Fernández, causaron fuerte rechazo de varias asociaciones y expertos. La Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA) manifestó su rechazo en un comunicado donde ante todo, aclararon que la expresión correcta es “personas con discapacidad” y que para hacer efectivos los cuidados, es necesario contar con campañas de salud accesibles para toda la población, que hoy faltan pese a los insistentes pedidos.

Alexia Rattazzi, psiquiatra infantojuvenil, co-fundadora de PANAACEA coincidió con ASDRA en cuanto a las formas del expresión. “Tenemos que tratar de ver la oportunidad para ser más cuidadosos con las palabras El término correcto para mencionar a las personas que tienen algún tipo de discapacidad o alguna condición, es “personas con discapacidad”. Ya no se usa “chicos con necesidades diferentes”, ni “niños con necesidades especiales”. Son todos términos que no se usan más. Hoy por hoy hablamos de personas con discapacidad. Hasta se puede considerar un acto de discriminación en cuanto al lenguaje”, dijo a infobae Rattazzi.

 
Desde ASDRA explicaron “que la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad -Primer Tratado Internacional de DD.HH. del Siglo XXI-, requiere que los países identifiquen y eliminen los obstáculos y las barreras y aseguren que las personas con discapacidad puedan tener comunicaciones accesibles. Las personas con discapacidad en todo el mundo, como el resto de la población, han comprendido a través de ayudas y apoyos (principalmente brindados por las familias) y han tenido que adaptarse a las medidas necesarias ante la actual situación de pandemia”. En este sentido, dijeron: “Expresar que no entienden la dimensión del problema sanitario” es un claro acto de discriminación”.

Para Rattazzi La comunicación es otro tema importante. En relación a la frase del Presidente “no entienden la dimensión”, esbozó: “Creo que hay probablemente muchas personas, niños, adultos que tal vez no entienden la dimensión, pero es responsabilidad solo de los adultos poder tratar de transmitir mensajes efectivos y hacer lo posible para que niños y niñas puedan comprender el mensaje, más si es un mensaje tan importante como el que tiene que ver con los cuidados”.

Y remarcó: “Es responsabilidad de los adultos brindar los apoyos necesarios en la comunicación, para que los niños niñas y adolescente puedan comprender todas las cuestiones más básicas en relación al autocuidado. Nunca podés dejar de lado de niños o niñas la responsabilidad de que no entienden”.

Consultada por Infobae, Cristina Reta, licenciada en Psicología, psicopedagoga con más de 25 años de experiencia en educación especial, opinó: “La mayoría de los chicos, muchos de ellos que están incluidos en escuelas comunes, por imitación, se comportan de la misma forma que sus compañeros. En particular en las escuelas especiales, la población por curso, corresponde a poquitos chicos, por este motivo, el riesgo de contagio es muy bajo. No solo existe menos riesgo, sino que gracias a toda la psicoeducación que se lleva adelante con la familia, se observa que se cuidan frente al COVID-19, ya que pueden dimensionar lo que ven en su seno familiar. Pueden llegar a respetar los protocolos de cuidado en la escuela como en cualquier otro lugar”.

Incluso, según Reta, “en las escuelas especiales hay menos riesgo, ya que van adquiriendo hábitos como los incorpora cualquier niño. No se trata de ninguna dificultad cognitiva, y además los chicos son pocos y realizan sus actividades físicas en espacios abiertos en donde tampoco se observa riesgo de contagio. En los institutos especiales los ambientes son amplios”.

“La falta de dimensión cognitiva no implica un problema para que estos chicos no asistan de manera presencial. La mayoría de los niños están asistiendo todos los días desde el inicio del ciclo lectivo y los directivos tienen controlado a la exposición frente al COVID-19, son números muy chicos, al igual que las cifras de contagios”, agregó la especialista.

Una cuestión de derechos

Rattazzi sostuvo que hay que poner centralmente la mirada en el derecho humano universal a una educación inclusiva y de calidad. “Este es el derecho, y uno de los derechos humanos fundamentales que la verdad todos los estudiantes tiene este derecho. Y la educación inclusiva significa que debería haber escuelas que están admitiendo y educando y acompañando trayectorias educativas a todos y todas las estudiantes, y creo que no hay que perder de vista. Obviamente esta pandemia nos ha puesto a enfrentarnos con muchos desafíos y barras, pero creo que no tenemos que perder de vista que la educación inclusiva de calidad es un derecho humano fundamental y que tenemos que hacer todo lo posible para que se pueda ejercer plenamente como derecho”, dijo.

Para Reta, el hecho de la discapacidad no implica que un niño no pueda llegar a lograr el autocuidado. “Es más, en las familias y en el ámbito escolar se explica justamente el modo de actuar. No se que vio el Presidente. En educación especial siempre las intervenciones son muy sistémicas. Se trabaja muy en conjunto con la familia, para lograr que los alumnos incorporen diferentes hábitos, entre ellos la higiene. Y así observamos que pueden ir internalizando hábitos de autocuidado en este contexto de pandemia. Los padres tienen muy buena disposición también para adquirir, aprender y ayudar a sus hijos a aprender”, dijo.

Y espetó: “No sé qué experiencia tiene Alberto Fernández o que vio o cómo lo han asesorado en este tema. Yo que toda la vida he trabajo en la educación especial, puedo dar fe que ellos pueden perfectamente autocuidarse, y generar hábitos de higiene y más cuando se trata de un tipo de enseñanza tan personalizada y en conjunto con la familia como es la enseñanza especial”.

Desde ASDRA, sostuvieron: “En entendimiento de la gravedad de la situación y de las diversas dificultades para lograr el cumplimiento de protocolos en cada ámbito, pide que las personas con discapacidad sean tenidas en cuenta en la formulación de políticas, tal como se lo manifestó en reiteradas oportunidades a la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que depende de la Secretaría de Presidencia de la Nación”

En el comunicado solicitaron finalmente que las expresiones de los miembros de gobierno estén en sintonía con un enfoque de derechos, y que escuchen los reclamos del colectivo de las personas con discapacidad para que sean incluidas dentro del Plan Nacional de Vacunación (con especial atención a aquellas que son de riesgo) y se garanticen sus prestaciones básicas que hoy peligran por falta de actualización del Nomenclador (en el último año, y en el actual contexto inflacionario, solo hubo un ajuste del 10 % y no había desde 2019).

En contraposición a esta visión y en diálogo con este medio, Gabriela Dueñas, doctora en psicología y licenciada en educación, explicó: “Se expresó mal el Presidente seguramente y lo que quiso decir es que los chicos y chicas de todas las edades en general tienen ciertas dificultades para entender todas las medidas de cuidado que requiere el COVID-19 y de manera particular esto se les hace más dificultoso a los docentes en las aulas”.

Para Dueñas, “los niveles de contagio no solamente impactan en los niños y en algunos casos con síndromes post COVID-19, sino que la principal preocupación es que son vehículos de contagio. Además, lo que les estamos enseñando. Los chicos llegan a la escuela de manera presencial con la expectativa de poder interactuar con sus pares, con sus compañeros. Pero la sorpresa es que los protocolos impiden este contacto, este acercamiento, y deben mantenerse a distancia, hablar en voz baja, no pueden intercambiar materiales como útiles escolares, por lo cual se encuentran fuera de los colegios los fines de semana, y allí se genera el riesgo de exposición al virus SARS-CoV-2”.

“Creo que el presidente se refirió a las dificultades que tienen los docentes para dar clases puertas adentro de los colegios y en un contexto de burbujas, protocolos y medidas estrictas sanitarias”, soslayó Dueñas. “El proceso se va complejizando y volviendo tan inestable que “no pueden contar con continuidad pedagógica”, sostuvo.

La importancia de la mascarilla transparente

Agata Fornasa, docente, intérprete de señas y presidenta de la ONG Señas en Acción, manifestó: “Nosotros desde el año pasado cuando comenzó la pandemia comenzamos a hacer diferentes acciones por una barrera comunicacional muy grande que fue esto de empezar el barbijo conveccional. El 70% de la información la damos a través de los gestos, de la oralidad, de la gestualidad. Esto lo que hace es que al tener la mitad de la cara tapada, aquellos que leen los labios y la gestualidad, sobre todo que necesitan de estos elementos para la comunicación ven sesgada un montón de información”.

“Esto se dio en diferentes ámbitos. Tuvimos muchísimos reclamos de personas sordas a la ONG que manejan la lengua de señas y la gestualidad o personas hipoacúsicas y con el tapabocas se les complica muchísimo la comunicación”, añadió. “Nos pasa en la escuela que los alumnos nos infieren situaciones de problemas con la comunicación con el barbijo convencional. Por eso proponemos e impulsamos el modelo transparente, a partir de una cooperativa de mujeres que cosen tapabocas transparentes”, agregó Fornasa. Se pueden conseguir aquí.

“Son súmamente necesarios para aquellos alumnos que tienen dificultades para la lectura labial y gestual y para todas las personas, adultos mayores, que tienen resto auditivo bajo o que padecen hipoacusia”, concluyó.

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