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Amor en pandemia: qué le enseñó el coronavirus a las parejas

Psicólogos explican por qué algunos vínculos se deterioraron y otros se fortalecieron desde la aparición del virus. Además, analizan su impacto en la convivencia y en la nueva normalidad.

Cuando comenzó la pandemia, hace poco más de un año, los medios de comunicación del mundo se sorprendieron frente al aumento de demandas de divorcios que hubo en China tras el aislamiento forzado en los hogares, las rutinas cambiadas y el poco espacio individual. No hay dudas de que el COVID-19 alteró todos nuestros hábitos y formas de llevar y ver la vida. Las parejas con hijos debieron acomodarse (y acostumbrarse) a vivir con niños y adolescentes full time adentro de casa, sin tener tiempo para sí mismas ni momentos de dispersión e intimidad. A eso, se le sumó el homeoffice y la demanda laboral mediante horas y horas frente a las pantallas. La normalidad dejó de ser normal y nos obligó a adaptarnos a nuevas circunstancias.

Un año después, podemos hacer un análisis sobre lo que el coronavirus le enseñó a las parejas. Si bien muchas ya no seguirán juntas, es un buen momento del año para repensar si ese vínculo que sigue o no fue, realmente nos hacía felices antes del estallido sanitario que seguimos padeciendo en la actualidad.

Alejandro Schujman (MN 13486), psicólogo, escritor, conferencista y especialista en familias y orientación a padres, explicó que uno de los puntos más complejos de este año de pandemia fueron las relaciones de pareja. Al respecto, el especialista señaló: “Claramente la situación de convivencia 24x7 fue un blanco sobre negro en la realidad de cada uno de los vínculos”.

“Hay dos grandes grupos de parejas: por un lado, aquellos que se encontraron con que el tiempo que compartían antes de la pandemia era absolutamente insuficiente y este contexto de COVID-19 les permitió volver a mirarse a los ojos y conectarse con los orígenes de la etapa de enamoramiento. Hay muchas parejas que se han reencontrado, pero también hay otras que se han dado cuenta que estaban navegando en mares complejos y en zonas de confort, y que la cotidianidad (los hijos y la rutina) se había devorado el vínculo y la intimidad. Por eso, muchas han entrado en crisis y no por culpa del coronavirus, sino gracias a este. Se han dado cuenta de cuántas cosas tenían por modificar”, indicó.

En este ultimo año, reveló, hubo muchísimas consultas para terapias de pareja: “Creo que como el cuento del `Rey Desnudo´, la pandemia ha puesto en evidencia lo que ya preexistía antes de que el virus apareciera. Hay un grupo intermedio de parejas que ni se han reencontrado ni han entrado en crisis, pero que han tenido y tienen que sortear y surfear complejidades varias ya que las exigencias domésticas se han multiplicado con el homeoffice y el homeschool, y acá las claves son la paciencia, la tolerancia, la flexibilidad de trabajar en equipo y el poder armar bloque y red, es decir, que cuando uno está agotado, el otro pueda tomar la posta y llevar la empatía a su máxima expresión”, resumió.

Lejos de romantizar la pandemia, el psicólogo sostuvo que este contexto mundial es una oportunidad para hacer un diagnóstico de cuál es la situación real de cada grupo familiar y entender que “la vida es larga, pero no tanto y que aquello que haya que hacer, habrá que hacerlo sin demasiada demora porque sino es una triste manera de honrar la vida”.

Por su parte, la psicóloga Ana María Fusaro (M.N. 60.808), tituló este tema como “amor en pandemia”, al mismo tiempo dijo que desde Adán y Eva, “la pareja ha representado un tema frondoso para debatir y reflexionar”. En esa misma línea, expresó: “Las mujeres preguntan dónde están los hombres, los hombres dicen que están todas locas, que influye la edad, el físico, el idioma, la distancia, la cercanía y podríamos seguir enumerando puntos a tener en consideración, dependiendo del cristal a través del cual se los mire. ¿Pareja abierta o cerrada? ¿Poliamor o monogamia? ¿Hetero o homo? Todos los interrogantes planteados hasta aquí han sido tema de largos debates en la historia de la humanidad, pero hay una pregunta que vale un millón: ¿Cómo es la pareja en pandemia? ¿Es una nueva arista para los vínculos amorosos?”.

Según ella, pueden suceder dos cosas principales y muchas otras convenciones o pactos entre los integrantes de una pareja. “Las dos grandes posibilidades acorde a las estadísticas son: que se refuerce y el amor florezca o que se separe vertiginosa o súbitamente. La polarización tan rotunda me ha llegado de muchas fuentes. En el primer caso, de parejas que ya compartían algunos días a la semana bajo el mismo techo y que, con el inicio de la cuarentena, uno de los dos se mudó a la vivienda del otro, apostando a la convivencia. Dentro de esta clasificación, de las parejas que se reinventan y se refuerzan, están los matrimonios que hace mediano a mucho tiempo viven juntos, la mayoría de las veces con hijos, ya sean de ambos juntos o de dos familias de ensambladas”, precisó.

Para la especialista, fue en ese campo en el que se vio la mayoría de los conflictos que este ultimo año fueron consultados en el diván. “Son problemas que los tienen todas las parejas, pero algunas pueden reeditarse y otras se deterioran y se resquebrajan al punto de llegar a la muerte de la unión. En la mayoría de los casos, los conflictos han crecido a raíz de la falta de espacio propio de cada miembro de la pareja, la escasez de tiempos individuales y propios. Parejas que nunca antes habían estado juntas 24x7, sino que cada uno tenía sus días deportivos, de encuentros con amigos/as, espacios de trabajo y otras actividades personales”, dijo.

“Con la pandemia, todo eso se apagó. De pronto, todos los días se volvieron infinitos e iguales (que sea lunes o viernes pasó a dar lo mismo), la motivación por la relación sexual cayó -entre otras razones por los chicos, las tareas domésticas, etcétera- y, la más triste y desagradable, fue la escalada de violencia doméstica”, reveló.

En relación con lo anterior, lanzó: “Es muy difícil crear un momento de erotismo luego de un intercambio verbal, ni mencionar físico o violento. Las bromas pasan a ser agresiones y se va confundiendo el aroma del hogar con olor feo y ácido”.

Para la psicóloga, esta pandemia fue y sigue siendo una prueba de fuego y un gran aprendizaje para las parejas y vínculos amorosos, independientemente de su futuro o desenlace. “En muchos casos, abundan las tareas y eso trae malhumor y cansancio físico. En el caso de muchas familias, los chicos no colaboran y la vida se vuelve un infierno. Difícilmente, nos atreveríamos a hablar de amor en medio del caos”, soslayó.

Sin embargo, reveló que hay parejas que llegaron -tras muchos episodios desagradables- al punto de armar las valijas e irse de la casa o a la elección de emprender el viaje del amor, es decir, jugársela. “Esto ocurrió en matrimonios de 35 años de historia hasta los de un año de duración. Muchos lograron permanecer unidos y otros tantos, no”.

Sin dudas, dijo, la pandemia nos deja un gran aprendizaje en relación a los vínculos y nuestras maneras de relacionarnos con los demás. Sobre eso, Fusaro concluyó: “A los que siguen juntos, les enseñó que solamente la paciencia, el cuidado en el uso de las palabras (no utilizar aquellas que hieren al otro), encontrar pequeños tiempos para uno mismo y evitar las discusiones, van a permitir que sobreviva la pareja. Otra importante es construir momentos de intimidad, aún sin llegar al sexo, ya que éstos son valiosos y suman en todo vínculo. Por último, no abandonar el decoro y el arreglo personal, pensando en el otro y también en uno mismo. Todo eso, que se puso en jaque este último año. Es la fórmula para que la pareja se mantenga fuerte y unida”.

Algunas sugerencias de la especialista:

  • Intentar ocupar a solas diferentes cuartos dentro de la casa por un tiempo mínimo por día.
  • Meditar y/o hacer yoga con alguna aplicación online por separado, es decir, sin la pareja.
  • Compartir la cena en familia, por ejemplo mirando una serie o una película que elijan entre todos los miembros.
  • Hacer un acuerdo de tocar al otro en un hombro, por ejemplo, o abrazarlo suavemente, ante el inicio de un posible episodio agresivo.
  • Escuchar música o radio con auriculares para no molestar a las demás personas convivientes.
  • Estar alerta y no dar lugar al comienzo de discusiones estériles de temas fútiles.
  • Sentir el amor del otro a través de una simple caricia, una palabra dulce, un gesto amoroso: construir amor en el trato y cuidarlo mucho.
  • Intentar por todos los medios que no se conviertan las conversaciones telefónicas o intercambios de audio o texto de WhatsApp en un corre-ve-y-dile a las amigas de ella o amigos de él. No debe haber mediadores a favor de ninguna de las dos partes.
  • Respecto a esta última sugerencia, los de afuera no saben cómo es la verdadera intimidad de la pareja mejor que ellos mismos y lo único que se logra es embarrar más los temas negativos al repetirlos y alargarlos a través del discurso.
  • Hacer un culto de la paciencia y la tolerancia sin llegar al sufrimiento.
  • No precipitarse y tener confianza en el otro.
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