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Qué son las relaciones elásticas y cómo hacer para que las amistades perduren en el tiempo

El 90% de los vínculos interpersonales que se rompen lo hacen por malos entendidos, conversaciones no afrontadas o temas no asumidos. El rol de la tolerancia, entendimiento, empatía y aceptación

Un concepto muy utilizado para las relaciones humanas es el de la elasticidad, dado que las relaciones tienen que ser elásticas y tienen que poder estirarse lo necesario sin romperse. Quienes adquieran elasticidad en sus pensamientos, tendrán crecimiento humano (apertura mental); quienes adquieran elasticidad en sus relaciones, tendrán relaciones durables y saludables (tolerancia y aceptación); quienes adquieran elasticidad en sus exigencias, tendrán mayores gratificaciones y menos frustraciones (conciencia).

Todas aquellas relaciones que se perpetúan en el tiempo, como matrimonios, amistades duraderas, relaciones de jefe-empleado que funcionan por años tienen, como denominador, común la elasticidad.

El 90% de las relaciones que se rompen lo hacen por cuestiones blandas, malos entendidos, conversaciones no afrontadas, temas no asumidos, asuntos echados a correr en el tiempo sin liderazgo, autoconversaciones. Por lo tanto, solo las relaciones elásticas son capaces de reponerse a estos eventos, ya que tienen en su esencia la flexibilidad que se necesita para sobreponerse a las amenazas.

Pasemos a un ejemplo. Mi amiga Laura y yo tenemos una amistad de hace 30 años; hay épocas en las que nos hablamos todo el tiempo, épocas en las que nos juntamos con frecuencia y luego pasan semanas y hasta meses en que nuestra única interacción es un like en redes sociales como muestra de “acá estoy y siempre apoyando a tu familia y tu vida”.

En alguna oportunidad, quisimos vernos y ninguna de las dos “podía” (puesto entre comillas porque siempre hay tiempo cuando uno quiere); sin embargo, las dos sabemos que la relación no necesita de frecuencia para ser fuerte, sabemos que cuando sea para lo que sea, basta que una de nosotras levante el teléfono (inclusive si hace meses que no hablamos) para que nos podamos decir o pedir lo que haga falta sin preámbulos. Las dos sabemos bien que jamás nos haríamos daño, que hay fidelidad y que la familia de una es como si fuera la de la otra. Nuestra amistad es elástica, puede estirarse meses de distancia y no romperse, puede estirarse con mil malentendidos y ninguno de ellos afectará a la confianza. ¿Por qué? Porque hay predictibilidad de lo que cada una piensa y también de lo que cada una sabe que la otra piensa.

Sin embargo, también tengo otras relaciones con muchísima más intensidad y frecuencia de vínculo que requieren de un nivel de detalle, atención y respuesta elevado, porque justamente a falta de la predictibilidad y confianza, la elasticidad es corta, y cuando la distancia sobrepasa el límite de resistencia, la relación se rompe.

Hay un concepto desarrollado por el escritor John Green para hablar de estas relaciones que se pueden denominar de baja elasticidad y él las cataloga como relaciones microondas: porque son vínculos de baja intensidad y mucha duración.

Tanto las negociaciones como las relaciones tienen resistencia y esta es la que determina la fuerza, pero también la durabilidad; sin embargo, aunque parecería tratarse de algo fortuito, lejos de ser algo librado al azar, es autogestionable, pues los egos grandes producen tensiones intensas y resistencias cortas; en cambio, los egos sanos producen tensiones efectivas y resistencias altas.

La elasticidad es, simplemente, eso: tolerancia, entendimiento, empatía y aceptación. Entender que el mundo no gira en torno a nosotros, que los demás muchas veces andan con sus propios demonios a cuestas y, entonces, todo aquello que no dicen o hacen no tiene que ver con nosotros, sino simplemente con sus propias historias.

Cuando podamos aceptar esto, habremos ganado elasticidad por la simple razón de que el vínculo no dependerá de la afirmación, sino de que el vínculo, simplemente, se sostendrá por su propia existencia.

* Gisela Gilges es coach y autora del libro “Una cita en el piso 32″

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