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El Presidente esquiva los temas que preocupan a la sociedad: cuáles fueron las palabras más utilizadas durante el discurso

En la apertura de sesiones ordinarias cargó contra la oposición y la Justicia, pero casi no habló de inflación y seguridad.

El presidente Alberto Fernández abrió el 139° periodo de sesiones ordinarias del Congreso con un duro discurso. En su alocución, el mandatario cargó contra la oposición, criticó con dureza a la Justicia, no eludió el escándalo de las vacunas VIP (aunque llenó de elogios la gestión de la pandemia) y adelantó que denunciará al Gobierno anterior por el endeudamiento.

En un estudio que hemos realizado en Berensztein® identificamos los términos más utilizados por el Presidente para presentarlo bajo la forma de una nube de palabras. En este tipo de discursos, las palabras que por obvias razones más se repiten suelen ser: Argentina, país, Estado, política, gobierno, nacional y otras expresiones similares (tal como se muestra en el gráfico).

Estas palabras nos dicen muy poco sobre la naturaleza de este discurso en particular (suelen ser las mismas que utilizan todos los presidentes en cualquier época). Lo que es preciso identificar son los elementos distintivos de cada caso.

En esta oportunidad, apareció la palabra “pandemia” entre las más utilizadas (mencionada 25 veces por el presidente Fernández). La crisis por coronavirus atravesó buena parte de su discurso (así como atravesó su primer año de gestión). El presidente evocó la cuestión de la pandemia por coronavirus para remarcar los desafíos a los que el Frente de Todos debió enfrentarse. No eludió la cuestión de los vacunados VIP, pero lo hizo sin mencionar al ministro desplazado Ginés González García o a cualquiera de los privilegiados que recibieron la Sputnik saltándose la fila.

Términos como “producción” (16), “desarrollo” (24), “recuperación” (11) y “trabajo” (19) aparecieron de forma reiterativa. Todas estas ideas y conceptos se engloban en una motivación única: el gobierno necesita mostrar un camino de optimismo y recuperación económica en el marco de las elecciones legislativas y luego del duro golpe que implicó el 2020, por la pandemia y la cuarentena aplicada para contener el virus.

Otro de los términos más utilizados fue el de “justicia” (18 veces mencionado). El presidente Fernández utilizó un largo apartado de su discurso para criticar a la justicia en duros términos. En particular, señaló a los integrantes de la Corte Suprema, por no publicar la declaración jurada de sus bienes. Se encargó de mencionar que su interés particular por la justicia no esconde ningún intento de protección, en clara alusión a la vicepresidenta Cristina Kirchner. Al margen de que sea efectivamente así, lo cierto es que la energía del gobierno parece estar colocada (una vez más) en un ámbito que evidentemente requiere mejoras y que se implementen reformas profundas, pero que está alejado de la agenda de los argentinos. La preocupación está en otra parte.

En un discurso presidencial no solo es importante lo que se dice, sino también lo que se deja de decir. A pesar de que representa la mayor preocupación de los argentinos, el presidente tocó el tema de la inflación de forma vaga y sesgada (mencionó la palabra “inflación” en 4 oportunidades). Es positivo que haya reconocido que el problema debe abordarse con políticas macroeconómicas consistentes y sostenibles, pero sigue sin mostrar una hoja de ruta clara.

Definió que su programa macroeconómico está plasmado en el Presupuesto 2021, pero este se basa en una inflación del 29%, una cifra que no prevé ni el más optimista de los economistas (¿la cree el propio gobierno?). A su vez, la visión sesgada es evidente al culpar a la pandemia por la debacle económica, pero jactándose de que fue su gestión la que logró reducir la inflación 18 puntos. Sin mencionar siquiera que fue en el marco de una hipe recesión económica que la inflación se redujo. Lo cierto es que una inflación de 36,1% en 2020 es extremadamente alta para una economía que se derrumbó en 10 puntos del producto.

El segundo tema que más preocupa a los argentinos es la inseguridad, de todas formas, tampoco fue un tema de relevancia durante su discurso. Fernández se limitó a tratar el tema desde el punto de vista de las fuerzas federales. Aunque es el ámbito que estrictamente le incumbe al ejecutivo nacional, frente a la dimensión mayúscula del problema y la ola delictiva de los últimos meses se requiere un mensaje claro que baje desde las máximas autoridades. Así, el gobierno sigue eludiendo los temas que más preocupan a los argentinos: inflación y seguridad.

Aunque solo mencionó a Mauricio Macri en dos ocasiones, el expresidente y el gobierno anterior estuvieron presentes. Desde un comienzo Alberto Fernández criticó con dureza a la gestión de Cambiemos y a la oposición. El presidente dice querer ser recordado por lograr la unidad nacional, pero acusa a sus críticos de representar “intereses inconfesables de poderes económicos concentrados”. No parece ser un buen arranque para alcanzar la armonía y la convivencia política entre fuerzas distintas.

El mandatario remarcó que convocó al Consejo Económico y Social con un sentido plural, pero se olvida que la oposición no fue convocada. No solamente hay un intento de incentivar las diferencias, sino que también se la excluye en el diseño de país de mediano y largo plazo.

También Mauricio Macri se propuso “unir a los argentinos” y el fracaso fue rotundo con una grieta que él mismo ensanchó aún más. La convocatoria entre ambos presidentes parece ser la misma, si Fernández continúa por este sendero el fracaso en esta materia también será el mismo.

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