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Nicolas Olszevicki

¿Por qué todos los países liberan sus cuarentenas y Argentina no?

Viene circulando en el discurso público desde hace unos días la idea de que Argentina está haciendo "la cuarentena más larga del mundo" y que mientras todos los demás países ya controlaron la epidemia y liberaron el aislamiento, somos los únicos que mantenemos estas medidas. 

Sobre esto hay varias cosas para decir. La primera y más obvia es que nuestro país es grande y por eso las medidas se toman de acuerdo a la situación regional. No es lo mismo una provincia con muy pocos o ningún caso que el AMBA, que concentra más del 90 por ciento de todos los casos. En este sentido, la mayor parte del país se encuentra en la fase 4 de la desescalada, la etapa previa a lo que se conoce como "nueva normalidad". 

 

Esto fue posible, sin dudas, gracias a la cuarentena temprana, que evitó que el virus se propagara por el resto del país desde su epicentro en CABA. 

Hay que decir que la "nueva normalidad" es lo mejor a lo que podemos aspirar mientras no haya una vacuna.

Implica que todas las personas pueden circular mientras tengan en cuenta hábitos de higiene y cuidado sostenidos. Pero para eso hace falta que la cantidad de casos se reduzca prácticamente a cero, para poder controlar mejor los sucesivos brotes que probablemente haya. Porque con una enfermedad tan contagiosa como esta, podemos contar con que va a haber nuevos brotes. 

 La segunda cosa que hay que decir es que es lisa y llanamente mentira que en todos lados se hayan levantado por completo las restricciones de circulación y se esté volviendo a la vida normal.

Europa sigue de cuarentena
Veamos algunos ejemplos. 

Primero: Inglaterra. Decretó la cuarentena estricta desde el 23 de marzo, cuando Boris Johnson tuvo que dar un volantazo en su táctica de lograr la inmunidad de rebaño por contagios. Hasta el momento, tiene 260 mil casos y 36 mil muertos.

 


El 30 de abril, un par de semanas después de haber sido dado de alta de su propia infección con COVID-19, Johnson dijo que había pasado el pico del primer brote en Inglaterra, y anunció una serie de fases para ir liberando progresivamente el "lockdown". Esta liberación paulatina empezó el 13 de mayo.

¿Quiere decir que cada uno hace lo que quiere hoy en Inglaterra? No, para nada. Lo que se permitió a partir del 13 de mayo fue volver a trabajar a algunos trabajadores, desaconsejando el uso el transporte público, verse con una sola persona en un parque (no en una casa) respetando los dos metros de distancia, hacer deportes solo y en lugares abiertos.

Los que pueden trabajar desde casa deben seguir haciéndolo y será así “en todo el futuro cercano", según el gobierno. Pubs, restaurantes y cines continúan cerrados y no se puede visitar a familiares. Se supone que el 1 de junio rabren algunos locales no esenciales, siempre y cuando el descenso de casos continúe.

Porque en esto insiste Johnson todo el tiempo: una etapa que pasa no es una etapa que se deja atrás para siempre; es una etapa a la que siempre se puede volver si la situación epidemiológica lo exige.

España tiene también un plan de fases, llamado "Plan para la Transición hacia una nueva normalidad", que se aplica de manera diferente en las diferentes provincias, de acuerdo a su situación. Empezó su cuarentena estricta el 15 de marzo y lleva, hasta ahora, 237 mil casos y más de 27 mil muertos.

Los lugares más atrasados, como es de esperar y como ocurre en Argentina, son las grandes metrópolis: Madrid y Barcelona. Recién este lunes pasaron de la fase 0 a la fase 1. ¿Se permite todo? No, claro que no: se puede salir con hasta 10 personas, hasta un kilómetro de distancia de la casa y con franjas horarias, reabren parques, se reabren algunos comercios. Los centros comerciales siguen cerrados, el transporte interprovincial sigue cerrado y si quedaste varado en una que no era tu casa, recién ahora podés volver.

En el calendario más optimista, España habrá alcanzado la nueva normalidad a fines de junio. "Si todo sale bien", insiste Pedro Sánchez: porque, de nuevo, nada garantiza que no vaya a haber una nueva ola de contagios y haya que volver atrás, como ocurrió por ejemplo en Wuhan, Singapur o en Hong Kong.

En Alemania, uno de los países que mejor pudo lidiar con el virus (en gran parte, por su capacidad biotecnológica, que le permitió ser uno de los primeros en diseñar sus propios kits diagnósticos para PCR), la cuarentena empezó el 22 de marzo. Tiene, al día de hoy, 181 mil casos y 9 mil muertos.

Aunque cada uno de los 16 estados que la componen tiene relativa independencia para manejar las medidas que toma, el 6 de mayo acordaron todos relajar progresivamente la cuarentena, siempre y cuando no se superen los 50 casos cada 100 mil habitantes durante una semana. Si se superan, se da marcha atrás.

Pero progresivamente es, de verdad, progresivamente. De hecho, en este momento están en pleno escándalo porque el gobernador de Turingia decidió unilateralmente levantar casi totalmente la cuarentena, en vista de la poca cantidad de casos que hay allí. El ministro de Salud del gobierno nacional salió a decir que es una medida irresponsable porque la segunda ola puede llegar en cualquier momento y todos los estados vecinos manifestaron su preocupación. 

El 16 de mayo hubo una protesta en Berlín para reclamar el fin de la cuarentena. Hubo cientos de detenidos.  En la foto a continuación se ve cómo la Polizei le pide amablemente a uno de los manifestantes que se vuelva a su casa, explicándole que está poniendo en riesgo a todo el resto de la población. 

Los ejemplos pueden multiplicarse, pero la idea es la misma: no hay países que hayan retomado su "vida normal" y no los habrá por bastante tiempo, al menos hasta que aparezca una vacuna. Todos los países del mundo van relajando sus cuarentenas en la medida en que los números epidemiológicos mejoran, y Argentina, en este sentido, no es la excepción. 

 

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