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"Compost humano": ofrecen transformar a las personas en abono orgánico después de morir

Ni Cremación ni entierro. Una compañía estadounidense comenzará a prestar el servicio de reducción orgánica natural.

El cambio climático preocupa hace mucho, pero en estos últimos años se hizo más evidente. Y muchos eligen cambiar ciertos hábitos de vida para poder contribuir, aunque sea, con su granito de arena. Algunos cambian sus dietas y evitan comer animales, o reducen las cantidades, otros comenzaron a separar sus residuos, y otros… piensan en convertir en abono a las personas fallecidas.

Recompose ofrece una opción alternativa a la cremación y métodos de entierro convencionales. Nuestro servicio, convierte suavemente los restos humanos en tierra, para que podamos nutrir una nueva vida después de morir”, rezan en la web de la empresa.

Algunos quizás no sepan qué es compostar. Se trata de un proceso que permite transformar residuos orgánicos en abono natural o compost. Algunas casas ya lo implementaron y arrojan allí restos de comida, cáscaras de huevo, frutas, verduras y demás, mezclado con tierra. Con esto se reduce en gran cantidad los residuos que llegan a un relleno sanitario o un basural a cielo abierto y que generan contaminación.

Recientemente, esta empresa, llamada Recompose, finalizó un estudio piloto con cadáveres de varios voluntarios y explican que el proceso de transformación de los restos humanos en abono orgánico se puede completar de manera segura en 30 días.

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The future of death care is just around the corner. 🌱

Una publicación compartida de Recompose, PBC (@recomposelife) el 22 May, 2019 a las 8:56 PDT

Así como el compost de alimentos ayuda al ambiente, lo mismo sucede con este proceso, ya que indican que este permite “ahorra más de una tonelada de carbono”, en comparación con los entierros tradicionales o las cremaciones.

Las preocupaciones por el cambio climático hicieron que numerosas personas ya hayan mostrado interesadas en este servicio. “Hasta la fecha unas 15 mil personas se suscribieron a nuestro boletín”, explica la directora ejecutiva y fundadora de Recompose, Katrina Spade, en declaraciones exclusivas a la BBC.

“La legislación para permitir esto en el estado de Washington recibió apoyo bipartidista, lo que le permitió ser aprobada de primera. El proyecto avanzó así de rápido debido a la urgencia del cambio climático y la conciencia de que debemos corregirlo", indicó la CEO Spade.

En una de las pocas entrevistas concedidas desde que anunció los detalles del proyecto hace un año, Spade contó que la idea se le ocurrió hace 13 años, cuando una amiga le contó cómo algunos granjeros habían estado reciclando a sus animales en la tierra durante décadas, según publicaba en 2019 el portal WBUR.

Fue ahí cuando Spade dijo: "Empecé a mirar el tipo de relación que tenemos con la muerte en esta sociedad y comencé a pensar si podríamos tener lugares en nuestras ciudades donde tuviéramos una relación más consciente con la muerte y pudiéramos pensar más sobre nuestra mortalidad y nuestro lugar en los ciclos naturales ".

Y en otra de las entrevistas fue más clara y concisa: "Cuando muera, a este planeta, que me protegió y apoyado toda mi vida, ¿no debería devolverle lo que me queda? Es lógico y también hermoso".

La reducción orgánica natural que brinda la compañía permite evitar la liberación de 1,4 toneladas de carbono en la atmosfera, en comparación con la cremación. Creen también que hay un ahorro similar si se la compara con un entierro tradicional, teniendo en cuenta así el transporte y la fabricación del ataúd, según explica la BBC.

Es por esto que la CEO de Recompose distingue entre los términos descomposición, lo que ocurre cuando un cuerpo no fue enterrado; y recomposición, lo que indicaría un proceso de integración con la tierra.

La metodología consta en colocar los cuerpos en un recipiente, junto con material orgánico como astillas de madera, alfalfa y paja, para ayudar a acelerar la transición natural de los restos humanos al suelo. Además, giran el cuerpo lentamente para que los microbios lo descompongan de forma pareja.

30 días después el trabajo estará listo. Parece simple, pero fueron cuatro años de investigaciones científicas para llegar a estos buenos resultados, todo supervisado por Lynne Carpenter Boggs, experta en suelos, quien se encargó de garantizar que el producto final sea beneficioso para el ambiente.

La firma estadounidense asegura que ofrecerá el servicio comercialmente para diciembre de este año, por ahora, solo legal en Washington. Otros estados y otros países ya están interesados. ¿Cuánto tardará, el compost humano, en ser la tercera opción a la hora de la muerte?

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