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Pablo Winokur para A24

Los secretos mejor guardados del próximo debate presidencial

 

La Argentina es uno de los pocos países de América Latina que nunca tuvo un debate presidencial de primera vuelta con presencia de todos los candidatos o al menos de los que tienen más chances de llegar a la presidencia. Comparte el podio con República Dominicana y Cuba. En 2015 estuvimos cerca, pero faltó el entonces favorito, Daniel Scioli, y su atril quedó vacío. Recién en el balotaje hubo un debate de propuestas entre los dos candidatos más votados.

En 2019 se va a dar una experiencia inédita: los debates van a ser obligatorios y si algún candidato decide no ir, no va a poder acceder a la publicidad gratuita que se reparte en los medios de comunicación.

El debate presidencial está avanzando. Van a ser dos fechas: una en Santa Fe, en la Universidad del Litoral; y otra en Capital, en la Facultad de Derecho. Si hay balotaje, habrá un tercero.

¿Por qué se eligió Santa Fe?

Según explicaron a A24.com fuentes de la organización, se necesitaba un lugar importante del interior pero “neutral”. Córdoba y Mendoza estaban muy asociados al macrismo; el noroeste es muy peronista. Santa Fe, hasta el momento en que se decidió esa locación, era socialista.

Además es el tercer distrito electoral del país (debajo de Córdoba) pero con la ventaja de que queda más cerca de Buenos Aires y que tiene otras grandes ciudades de referencia cercanas que ayudan en la logística: Rosario y Paraná.

Por último, se optó por ese lugar por su simbolismo: se hará en el mismo recinto en que se discutió y se aprobó la reforma constitucional de 1994.

Un dato: la elección del lugar tuvo una única dificultad. La localidad cercana de Paraná organizaba una tradicional fiesta de disfraces que suele colapsar la capacidad hotelera local y que podía complicar la seguridad. Hubo que hacer intensas (y no muy amistosas) negociaciones para suspender la fiesta. Se pasó para el 17 de noviembre.

¿Qué temas se van a debatir?

En el primer debate: Economía y Finanzas; Educación y Salud; Derechos Humanos, Diversidad y Género; y Relaciones Internacionales.

En el segundo debate: Empleo, Producción e Infraestructura; Federalismo, Calidad institucional y Rol del Estado; Desarrollo Social, Ambiente y Vivienda; y Seguridad.

Un dato: los representantes de algunos de los partidos políticos intentaron poner como tema “salida de la crisis”, pero no hubo acuerdo, en especial por el rechazo del oficialismo.

¿Cómo se decide todo?

En una mesa con representantes de todos los partidos. Al principio iban representantes legales y de a poco fueron cediendo espacios a los especialistas en comunicación: del último encuentro participaron entre otros Iván Pavlovsky (vocero de Macri), Jorge Grecco (secretario de Comunicación pública) y Juan Courel (asesor en comunicación de Alberto); todos ellos participaron de las negociaciones de los debates de 2015.

Un dato: los jueces de la Cámara Nacional Electoral Santiago Corcuera y Alberto Dalla Vía (es decir, los máximos responsables de la organización del evento) no participan de las reuniones de negociación. Si no hay acuerdo, deciden ellos. “Se autoexcluyen de las reuniones para tener más imparcialidad a la hora de decidir”, explican fuentes de la Cámara. En cambio participan los secretarios de la Cámara, Sebastián Schimmel, y la prosecretaria, Elena Gómez.

¿Cómo va a ser el debate?

¿Qué se sabe?

1 bloque introductorio con 45 segundos de presentación para cada candidato.

2 bloques temáticos (con dos temas cada uno).

1 minuto de cierre general para cada uno. Falta discutir los dos bloque principales.

¿Qué no se sabe?

No hay acuerdo sobre cómo deberían ser las exposiciones de los temas. Por ahora la propuesta es que cada candidato tenga:

2 minutos para hablar del tema.

Luego 30 segundos más para plantear un intercambio, pregunta o seguir hablando de lo que quiera.

Y por último 30 segundos para cerrar.

Un dato: No hay cruces pautados ni preguntas a otros que obligatoriamente haya que responder. El espacio de réplica permite que el candidato conteste lo que otros le preguntaron o que hable de lo que quiera. Sólo el Frente de Izquierda está planteando que se hagan preguntas por sorteo como en el debate de 2015; todos los demás prefieren el modelo “monólogo”.

¿Cómo se termina de decidir? Ahora los espacios tienen que mandar sus argumentos a la Cámara y definen los jueces la semana que viene.

¿Qué otros puntos de desacuerdo existen? El Frente de Todos no quiere ayuda memoria: dicen que tiene que haber espontaneidad. Ya mandaron por mail sus argumentos.

¿Quién lo televisa?

Todos los que quieran. La producción está a cargo de la Cámara de Productores Independientes (Capit). El jefe de la producción es Claudio Martínez, exproductor de Lanata en Día D, entre otros ciclos televisivos. Estuvo a cargo de los debates 2015.

¿Quién va a moderar?

Si bien todavía no se trató como tema principal hay acuerdo en que el presentador no tiene margen ni para preguntar ni para opinar, si correrse del libreto.

Desde la producción televisiva se hizo énfasis en que era importante que lo condujeran periodistas con experiencia en noticieros de alcance nacional, por las características del evento. Los representantes de los partidos exigieron presencia de periodistas del interior. Así, de la propuesta original de 2 moderadores por debate se pasó a 6 (que podría bajar, de alguna manera).

Tanto la Cámara Electoral como Capit consideran fundamental respetar el cupo femenino.

Un dato: hubo objeciones sobre la presencia de periodistas de algunos medios (aunque no se dieron nombres propios). Especialmente la izquierda objetaba periodistas plantados de un lado u otro de la grieta e incluso de la TV pública.

¿Quién lo financia?

La ley electoral estableció como se organiza pero no quién pone la guita.

Se delegó eso en Radio Televisión Argentina (RTA). Hernán Lombardi sería el responsable administrativo.

Los tres debates costarían unos 25 millones de pesos, según distintas fuentes consultadas

Un dato: no habrá cattering adentro del recinto; el presupuesto para eso era de 8 millones de pesos.

¿Cómo sigue?

Este jueves se hace reunión con los equipos de campaña por cuestiones de seguridad y logística.

La seguridad es más complicada que en el debate anterior porque va a estar presente un presidente en ejercicio.

Un problema adicional es que por ley no puede haber presencia de fuerzas de seguirdad adentro de las universidades, que es donde se hace el debate.

La semana que viene se juntan para ver el tema de los moderadores.

En todo lo que no haya acuerdo, definen los jueces

¿Por qué se puede complicar? Alberto ya salió a decir que no quiere hacerlo. Que puede meter ruido. La ley obliga a hacerlos. Pero una ley se puede modificar con otra ley (no se puede por decreto, aunque en la Argentina nunca se sabe). Pero por ahora todos los espacios insistieron en que van a participar.

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