Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.24siete.info/a/246701
Pablo Winokur para A24

Las "Fake News", el actor inesperado que puede cambiar el curso de la elección presidencial

Un candidato presidencial era evaluado por parte de la ciudadanía a partir de expresiones vertidas en Twitter; pero este dirigente no tenía Twitter. Otro candidato es recordado mayoritariamente por dos acciones que nunca existieron. Vidal fue criticada por mandar a sus hijas en helicóptero al Loollapalooza. Patricia Bullrich fue insultada en redes por la propuesta de reintaurar el servicio militar. Ambos hechos, falsos.

Estas noticias aisladas pueden parecer hasta graciosas. Pero en su conjunto desvelan a los equipos de los candidatos de cara a la campaña que se inicia. ¿En qué medida la difusión de noticias falsas a través de redes sociales y otras plataformas pueden interferir en las elecciones?

Casos testigos

Uno de los primeros en salir a denunciar estas maniobras de desinformación fue el senador y precandidato Miguel Pichetto, quien había denunciado la usurpación de la identidad en Twitter durante el debate por el aborto.

Recientemente otro que se quejó fue Juan Manuel Urtubey. Hicieron en el verano un sondeo de por qué lo recordaban en el último tiempo y cómo se habían enterado de esa información. Las respuestas fueron sorprendentes

1 - Su confirmación de su precandidatura a Presidente (lo había hecho en los días previos a la encuesta).
2 - Por su mujer Isabel Macedo.
3 - Porque habían despedido a un funcionario de tránsito que le había hecho un control de alcoholemia al hijo del gobernador de Salta.
4 - Por sus recorridas por distintos centros turísticos.
5- Por denuncias sobre el desmonte en Salta.

Aquellos que lo recordaban por los puntos 3 y 5 lo habían leído exclusivamente por redes sociales. Y ambas noticias eran falsas.

El supuesto despido del funcionario fue desmentido por el sitio web Chequeado. El desmonte, según funcionarios provinciales era una vieja denuncia que luego fue mitigada tras un acuerdo con GreenPeace.

La preocupación es doble. Por un lado los equipos de campaña no siempre saben cómo detectar este tipo de noticias que se mueven por misteriosos algoritmos que no controlan. La noticia llega directamente al usuario interesado en recibir ese tipo de información y muchas veces los equipos no tienen posibilidad de responder.

Por otro lado, aparece una queja subterránea que abarca a todo el peronismo, incluyendo el kirchnerismo: "El manejo que tiene el PRO de este tipo de herramientas nos deja a todos pedaleando", explica un hombre que asesora al peronismo en sus distintas variantes.

Maldito algoritmo

Las quejas desde la política respecto a estas noticias falsas -que presuntamente alteraron el resultado de las elecciones de Estados Unidos y Brasil- tienen que ver con la dificultad para controlar la viralización de estos mensajes.

La gente los da como válidos, sin el menor chequeo y el mensaje llega directamente a personas interesadas en la temática que se está difundiendo. "Sirven como confirmatorias del pensamiento personal", analiza un consultor que trabaja para el radicalismo, también preocupado por el tema.

Muchos piden directamente que las redes sociales den de baja esos mensajes. Desde Facebook, la red social que más quedó en la mira, explican que eso no sería posible porque chocaría directamente con el derecho a la libre expresión. ¿Quién sería el encargado de determinar qué es verdadero y qué es falso? En cambio, la red tiene la posibilidad de accionar cuando haya posteos que inciten directamente a la violencia en "el mundo real".

En Facebook también están preocupados por el tema. No solo como una actitud cívica sino -¿fundamentalmente?- por cómo este tipo de acciones debilita a su marca.

¿Qué dicen desde la compañía?

 "En Facebook estamos comprometidos a reducir la diseminación de noticias falsas. En los dos últimos años expandimos nuestras iniciativas para combatirlas, combinando tecnología con revisión humana", explicó el portavoz de la empresa. Entre las medidas tomadas a nivel global destacaron el programa tercerizado de verificación de datos y la eliminación de incentivos económicos de quienes las comparten. "Pero la desinformación es un problema complejo y continuamos explorando nuevos métodos para evitar que proliferen en la plataforma", aclararon a A24.com.

En lo que hace a la campaña, hace unas semanas lanzaron un acuerdo con la Justicia Electoral para difundir información sobre las elecciones en el país. Aunque no consta en el acuerdo, fuentes al tanto de la negociación indicaron a A24.com que existió un compromiso por parte de la compañía para ofrecer mecanismos para combatir las noticias falsas y ayudar a la Justicia a monitorear los gastos de campaña en esa red.

El estudio de las medidas a aplicar en la Argentina se haría a partir de la segunda quincena de mayo, al finalizar las elecciones en India, y podrían contemplar algunas de las estrategias que tomaron para elecciones de otros países.

Por ejemplo, en algunos países aplicaron un registro de anuncios políticos que permita ver a qué partido responde, quién lo pagó y a qué audiencia fue dirigido. Y por supuesto, cuánto salió. También implementaron archivos digitales con todos los avisos de campaña, que son guardados durante 7 años. ¿Podrían ser estos modelos viables para la Argentina?

El caso argentino tiene otra particularidad que es referida por Laura Zommer de Chequeado, uno de los sitios que se encarga de validar información sospechosa: "A más polarización, más desinformación porque la desinformación circula más y viraliza más. En tanto, la gente comparte contenido que refuerza su sesgo o lo que su cerebro haya pensado. Cuando hay alguien que te encanta y alguien que detestas, en general tendés a compartir más contenidos de manera acrítica y sin prestar atención a la calidad del contenido"

Se trata de un fenómeno que recién empieza. El gran temor de todos los equipos de campaña es que una noticia falsa termine cambiando el curso de la elección de manera irreversible.

¿Te gustó esta nota? 
 

Lo que tenés que saber

Más de Política

Contacto Urbano