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Nicolás Poggi para A24

¿Cómo sigue el año electoral más largo del mundo? Santa Fe, Córdoba y La Pampa, las próximas paradas

Empiezan a dibujarse los trazos fuertes del año electoral. Eligen las provincias más grandes, esas que el Gobierno usará como test para la prueba mayor y que le servirán a Cambiemos para definir, en medio de la zozobra económica, para qué está.

Hasta ahora, la Casa Rosada no tuvo ninguna buena noticia en el año electoral más largo del mundo. Cambiemos perdió en Neuquén, Río Negro, Chubut y Entre Ríos. El análisis rasante (y centrista) es que el votante se resguarda en los oficialismos provinciales: no es momento para arriesgar, y menos en este escenario de incertidumbre. Pero ahora llegan las pruebas más determinantes y Mauricio Macri tiene que confirmar si su proyecto de poder puede dar más de sí.

Primera prueba: las PASO de Santa Fe el 28 de abril. Va a ser como una “encuesta formal” porque prácticamente no se van a dirimir candidaturas internas hacia la general del 16 de junio. José Corral, el único candidato de Cambiemos, la tiene difícil para imponerse en las urnas ante el socialismo, que gobierna la provincia desde hace 12 años. Cambiemos casi lo consiguió en 2015 con Miguel Del Sel, pero se quedó en el umbral. Con una gestión algo desgastada en el interior, los socialistas siguen teniendo una gran ascendencia en Rosario. Para este turno vuelve a postularse el ex gobernador Antonio Bonfatti.

En el socialismo hablan de una “caída estrepitosa” de Cambiemos y anticipan que, esta vez, la disputa va a ser con el peronismo y no con el PRO. Incluso arriesgan que, según sus encuestas, muchos votantes del radicalismo “están regresando” al Frente Progresista.

El peronismo, lejos de estos acuerdos, sí va a usar las PASO: van a medirse Omar Perotti (que venía siendo el candidato de “consenso” entre el PJ y el kirchnerismo) y María Eugenia Bielsa. Si bien Perotti tiene más apoyos, nadie quiere arriesgar pronósticos. Aunque el kirchnerismo tiene claro que debe ser una “interna limpia”, según contaron desde el Instituto Patria. Cristina no se jugará por ninguno.

Segunda prueba: las elecciones generales de Córdoba, el 12 de mayo. El gobernador Juan Schiaretti, principal armador del peronismo federal, va como candidato único para la reelección y mira de reojo cómo Cambiemos no sólo implosionó en esa provincia sino que hasta se quedó sin marca: los dos contendientes radicales, Mario Negri y Ramón Mestre, se presentarán con otros sellos. Mestre, intendente de la capital y “dueño” de la histórica lista 3 de la UCR, tiene el aparato provincial, pero Negri cuenta con el apoyo de la Rosada.

Córdoba es una provincia clave para el diseño estructural de Cambiemos porque allí, en el ballotage de 2015, Macri obtuvo el 70% de los votos que lo depositó en la presidencia. Por eso, la Rosada siempre cuidó la relación con Schiaretti, aunque Negri siga acusándolo de ser el principal instigador (vía Mestre) de la fractura de la oposición.

Tercera prueba (por lo emocional): las elecciones generales de La Pampa el 19 de mayo. Una provincia no muy gravitante para el sistema, pero sí para el ánimo de Cambiemos. Porque en ese distrito, el 17 de febrero, el precandidato del PRO Javier Mac Allister perdió las PASO contra el radical Daniel Kroneberger. Consagrado, Kroneberger enfrentará ahora al peronista Sergio Ziliotto, que heredó la candidatura a partir de la decisión del gobernador Carlos Verna de prescindir de una eventual reelección por su salud.

Tres postas difíciles para el Gobierno, que necesita llegar a las PASO de agosto con algún buen resultado. El panorama no es el mejor. Pero a mitad de junio Cambiemos podría tener una buena noticia: el 9 de ese mes, Gerardo Morales plebiscita su gestión en Jujuy, la provincia donde Macri cerró su campaña de 2015. Podría ser el primer aliado en obtener una victoria.

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