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La princesa Margarita: su vida pudo ser trágica, pero desde luego jamás fue aburrida

Recorremos las mejores anécdotas de la célebre princesa en esta primera entrega dedicada a la hermana de Isabel II.

La princesa Margarita era un personaje fascinante: una mujer avispada, carismática, rebelde y glamurosa con un magnetismo tremendo aferrada siempre a un cigarrillo. De haber nacido en cualquier otra familia, tal vez habría encontrado la felicidad. Pero su orden de nacimiento la limitó a vivir en la enorme sombra de su hermana bajo arcaicos corsés constitucionales. Se rebeló contra la Corona –de ahí su apodo de "la royal rebelde"–, pero se negó a renunciar a sus privilegios por su primer amor, Peter Townsend. Algo que la condenó a pasar el resto de sus días como una prisionera increíblemente malcriada, tan insatisfecha como impredecible; dependiente de las mismas cadenas regias que tanto despreciaba y jugando su papel de royal caprichosa sin complejos.

Puede que su vida fuese trágica, pero nunca fue aburrida. Cuando Margarita murió en 2002, dejó detrás un compendio de anécdotas e historias que –fuesen o no fuesen ciertas– nunca dejan de ser fascinantes. Y que la definen como una reina en al menos un aspecto: la reina del 'me importa una mierda'.

1. La dedicación de Margarita a su combo de vicios –el alcohol y la nicotina- era tal que en el anecdotario Ma’am Darling: 99 Glimpses of Princess Margaret, Craig Brown afirma que la princesa “intentaba combinar el tabaco y la bebida pegando los raspadores de las cajas de cerillas a los vasos de whisky, para que pudiese encenderse [los cigarrillos] mientras bebía”.

2.  Era famosa por llegar siempre tarde, sin importar la ocasión. En 1959, la respetada novelista inglesa Nancy Mitford escribió una carta a su madre tras una memorable velada celebrada en París con Margarita como invitada de honor.

“La cena era a las 8:30, y a las 8:30 apareció el peluquero de la princesa Margarita, así que tuvimos que esperar horas mientras le preparaba un peinado horrible", escribió Mitford, según recoge la biografía de Margarita de Theo Aronson. “Era como ver una enorme bola de pelo sobre dos piernas bien torneadas. Llevaba el vestido más corto que he visto jamás: un francés lo definió como 'empieza muy abajo y se acaba demasiado pronto'”.

3.  En 1986, Rupert Everett fue al teatro con Margarita y su dama de compañía. “Nunca más me volvieron a llamar, si te digo la verdad. No se dio cuenta de que esa noche había dos princesas allí, y una de ellas era yo”, contó el actor en el programa de Graham Norton. Su primera gamba de la velada, dijo, fue no darle fuego a la Windsor.

“Era como la Reina Roja de Alicia en el País de las Maravillas. Tenía ese pelazo negro, un escote victoriano y le bailaban las tetas como castañuelas. Yo no tenía ni idea de qué estaba pasando. Fumaba unos cigarros así de grandes", gesticulaba Everett alargando el brazo. "Cuando nos estábamos subiendo al coche, me dijo 'Eh, tienes unas piernas increíbles.’ Y entonces me llamó Piernas toda la noche. ‘Piernas, ¿te importa si te sobo al final del segundo acto?"

En el descanso, Everett se disculpó para ir al baño un momento. Pero a Margarita lo de esperar no se le daba bien. "Se puso a aporrear la puerta del baño gritando '¡Vamos, Piernas!’ (...) Me pasé todo el segundo acto sin poder hacer pis".

4.  Tras una fiesta en el palacio de Kensignton dedicada a Marlene Dietrich, la princesa Margarita “se enfureció al darse cuenta de que faltaban cuatro botellas de un vodka muy singular que le habían regalado", escribía Aronson. Con esa mezcla de parsimonia royal y extravagancia que la caracterizaba, se tiró toda la mañana siguiente haciendo la ronda personalmente hasta que consiguió localizar al culpable. Las botellas volvieron a su dueña legítima.

5. “Otra noche", contaba Aronson, "en un baile organizado por Lady Rothermere, la princesa 'le quitó el micrófono al sorprendido cantante de la banda, a la que exigió que se pusiesen a tocar canciones de Cole Porter. Los invitados, obedientes, dejaron de bailar y se convirtieron en espectadores del improvisado concierto. Mientras 'gritaban y animaban', contaba Lady Caroline Blackwood, presente en el evento, Margarita se puso 'un poco maníaca', intentando bailar dando vueltas 'sinuosas' para las que su vestido largo de fiesta no estaba preparado”.

“Acababa de empezar con Let’s Do It cuando, al fondo de la sala de baile, sonaron abucheos. Todo el mundo quedó en silencio. Mortificada por esta hostilidad sin precedentes, la princesa soltó el micrófono y se fue corriendo”.

“El culpable era el pintor Francis Bacon, que iba borracho como una cuba, como de costumbre. ‘Su actuación era atroz’, explicaba luego. ‘Alguien tenía que pararla”.

6.  Cuando la princesa Margarita conoció a Elizabeth Taylor en una cena, la royal supuestamente le dijo a la actriz que aquel diamante Krupp de 33,19 quilates que Richard Burton le había regalado -y que Taylor llevaba engarzado en un anillo- era "vulgar". Taylor al parecer respondió “¿No es genial?", antes de convencer a Margarita para que se lo probase. Cuando se lo puso, Taylor le soltó: “Ahora no parece tan vulgar, ¿eh?".

7. Cuando conoció a Grace Kelly, Margarita le dijo "No pareces una estrella de cine". Ofendida, Kelly le respondió que "Bueno, es que no se nace siendo una estrella de cine".

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