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Damas Gratis y "caballitos y jinetes": la intimidad de la selección Sub 20, que hoy puede salir campeona

El cerro San Juan recorre el perímetro de Machalí y es todo lo que resalta al levantar la mirada. En su falda se alza el búnker de la Argentina: un pequeño hotel, de dos bloques, donde cada construcción no supera los dos pisos de altura. Son 60 habitaciones, de las cuales 36 fueron tomadas por la selección que intentará hoy, desde las 22.10, con los boletos al Mundial de Polonia y los Juegos Panamericanos de Lima asegurados, cerrar la participación en el hexagonal final con el título de campeón Sudamericano Sub 20. Será cuando juegue contra Brasil (con TV de TyC Sports).

 

El arquero Jerónimo Pourtau fue el encargado de hacer la selfie grupal 

La Argentina hizo de Machalí un espacio exclusivo. Solo viajó a la ciudad los días de los partidos en el estadio El Teniente, el coqueto reducto de O'Higgins. Se entrenó en el complejo Tunga 9, del exdelantero chileno Aníbal González; solamente su primera práctica la desarrolló, dos semanas atrás, en el estadio Municipal Julio Martínez. Puertas adentro del hotel Piedra Verde se escribió la historia íntima del grupo de 23 jugadores que dirige el cuerpo técnico que encabeza Fernando Batista, junto el médico, el fisioterapeuta, utileros, dirigentes... Las visitas destacadas fueron las de Lionel Scaloni, DT de la selección Mayor -junto con su ayudante Walter Samuel- y la de Claudio Chiqui Tapia -el presidente de la AFA viajó para presenciar el tramo final del certamen-, dos presencias que enseñan apoyo al nuevo plan. Pero fue la de los familiares de los juveniles la que siempre acompañó el recorrido. Padres, madres, hermanos, novias, esposas. se ofrecieron como sostén anímico cuando la travesía se hizo cuesta arriba. Los días de partidos, el administrativo Mariano Cabellón tenía los talonarios con las entradas para que cada familiar o amigo alentara en el estadio.

Como en todos los grupos de juveniles, la música es infaltable. Thiago Almada, el más joven, con 17 años, fue el encargado de marcar el ritmo. La cumbia nunca dejó de sonar, mucho menos tras la clasificación con Uruguay. Entre las preferencias, Damas Gratis lideró la playlist. A la hora de los juegos, en la PlayStation el mando se lo compartieron Francesco Lo Celso y Facundo Colidio; un tercero que porfió por imponerse fue Leonardo Balerdi, desafectado, luego del golpe del uruguayo Zalazar que le provocó una lesión interna en los labios y un corte en la encía.

El Ludo o Parchis fue otro juego que tuvo sus adeptos, y ahí el pulso lo marcó Manuel Roffo. El ping pong, en sus dos versiones -la tradicional y también una mini- hizo furor y Facundo Medina se posesionaba en cada desafío: discutió cada pelota dudosa, mientras Julián Álvarez se divertía con los enojos del zaguero de Talleres, que hizo inferiores en River. Entre los que más demoraban en levantarse de la cama aparecieron Maximiliano Romero, Adolfo Gaich y Gonzalo Maroni, mientras que Facundo Mura y Jerónimo Pourtau nunca se saltearon el desayuno. "Son productos de la escuela Estudiantes", aportaron desde la delegación.

El abrazo de la clasificación al Mundial: el triunfo ante Uruguay le dio el boleto a la selección. 

Las habitaciones de las reuniones o las partidas de PlayStation fueron las de Santiago Sosa y Gaich y como "los más cargosos" fueron apuntados Medina y Maroni. Se comprobó en una tarea de relajación que se hizo en la pileta, el día después de superar 3-0 a Venezuela: Maroni, sobre los hombros de Gaich, y Álvarez, sostenido por Medina, se entretuvieron en una pelea de "caballitos y jinetes".

Cumplir simples reglas de convivencia, rutinas, una exigencia para jugar un torneo extenuante, donde los partidos se desarrollaron cada 48 o 72 horas. "Se priorizó el descanso, por eso hubo jornadas en que el desayuno fue opcional. Cuando se achicó o alargó el horario debido a un partido, lo que se ajustó fue la merienda. Hay veces que se adelantó el almuerzo y sacamos el desayuno. Con Venezuela -el partido finalizó a la medianoche- se comió pizza como ingesta inmediata y al llegar al hotel cada jugador tuvo una vianda de un churrasco, ensalada y una fruta", le comenta el preparador físico Cristian Palandella a LA NACION, mientras recibe información detallada de Nebio Merola, al analista de videos.

El menú se siguió según las indicaciones de los nutricionistas de la AFA: pasta (hidratos), carnes blancas, verduras, frutas, frutas secas y mucho líquido. El doctor Fernando Rudi era quien día tras día dejó los horarios de las comidas al chef Andrés Pino, encargado de la elaboración de los platos, y que en el pasado trabajó con planteles de fútbol en el restaurante del hotel Mar Andino, donde se concentraba O'Higgins cuando Jorge Sampaoli dirigió a los rancagüinos en 2007. Anteanoche, la delegación salió por primera vez a comer afuera: el Mini Restaurante fue el lugar elegido.

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