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Las 8 reglas (no oficiales) que debes seguir en redes sociales en 2019

Empieza por dejar comentarios y opiniones hater no solicitadas en fotos que le pertenecen a alguien que no tiene nada que ver contigo.

Las redes sociales son una gran herramienta, eso nadie lo pone en duda, pero es verdad que han acabado con nuestra privacidad (los que crean que seguimos teniendo vida privada están en un gran error) y con nuestra decencia básica. A veces hasta con nuestra humanidad. Y por eso hay que dejar claro que hay una serie de reglas básicas (no oficiales) que todo el mundo debería estar siguiendo para que Instagram, Facebook, Twitter, o la red que sea, deje de ser un espacio tóxico (muchos odian la palabra “tóxico” pero, al final de cuentas, algo que te produce estrés, dolor, sufrimiento o la sensación de que no eres suficientes, solo se puede llamar así, y no es por ser progresistas o moralistas).

Desde que Instagram y el resto de las redes llegaron al mundo por primera vez, hemos visto como cada vez más y más personas (hasta los que juraban que nunca lo harían) deciden abrir su propia cuenta y usar las plataformas para estar en contacto con lo que sucede con sus amigos, familiares y en todo el mundo (desde los detalles del nuevo álbum de Ariana Grande, hasta la fiesta de cumpleaños de los hijos de Kim Kardashian y los desvaríos de Donald Trump y el muro). Pero, en pleno 2019, Instagram y Twitter ya no son solo una herramienta para “presumir” de tus viajes, aventuras y tu vida en general. Por la falta de control y reglas básicas (que vayan más allá de no mostrar desnudos), son armas (literalmente) para acosar, abusar, criticar y dar opiniones no solicitadas a extraños que, por el simple hecho de ver sus fotos, ahora consideramos nuestros “amigos” y a su vida como algo de dominio público sobre lo que podemos comentar.

Todos hemos visto como miles de personas aprovechan el anonimato y la protección de las redes para insultar a Yalitza Aparicio y comentar sobre su apariencia, valor cinematográfico o hasta su “derecho” para ser nominada al Oscar. Lo peor de todo es que esto ya es “normal”, lo raro sería que no pase, y, francamente, eso tiene que acabar, si no por ella (y por todos a los que les ha pasado), por conservar la poca humanidad que nos queda.

Las redes sociales son el espacio perfecto para descargar un poco de narcisismo de forma inofensiva, pero también son una fuente inagotable de ansiedad, frustración (no puedes evitar sentirte inadecuado o fracasado al ver a “influencers” que parecen tener tiempo para todo, hasta para viajar la mayor parte del año) y odio. Y eso es justo lo que nos deja atrapados en ese circulo vicioso que nos lleva a valorar los likes más que cualquier otra cosa en la vida. A estas alturas del partido, en verdad no podemos vivir sin Instagram (¿Dónde más vamos a enterarnos de lo que pasa en el mundo o a ver nuestros memes favoritos?) y eso es algo que no va a cambiar, pero lo que sí puede cambiar es la forma en que lo usamos.

La verdad es que no vamos a borrar Instagram ni le vamos a pedir a nadie que lo haga, pero hay una serie de reglas (no oficiales) que todo el mundo debería tener en cuenta la próxima vez que le den clic a ese pequeño icono que nos deja el resto del mundo al alcance de un scroll.

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