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¿Qué tanta ansiedad es normal?

Y qué hacer si tienes un ataque de pánico, según el doctor David H. Rosmarin, fundador del Centro para la Ansiedad y profesor asistente en Harvard.

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¿Cuánto es mucha ansiedad?

Rosemarin: Si la ansiedad le está causando a una persona un estrés significativo o está perjudicando su rendimiento, le recomendamos que busque ayuda. Es así de simple. Uno de cada cinco estadounidenses tiene un trastorno de ansiedad al año.

¿Cuál es la mayor dificultad para que la gente obtenga ayuda?

La estigmatización. Las personas se avergüenzan de tener ansiedad y no quieren lidiar con ella. Así que no la tratan y empeora. Y eventualmente se deprimen, y no tienen la energía para lidiar con ello.

¿Cómo se reduce la ansiedad? ¿Cómo podemos combatirla?

La terapia de exposición es cuando enfrentas tus miedos y ves que no hay nada ahí. Le estás enseñando a tu cuerpo y a tus emociones que no hay nada que temer. O que puedes lidiar con la ansiedad y que ésta desaparecerá. En teoría, la gente podría hacerlo por su cuenta, pero en la práctica no es posible. Los pacientes con TOC pueden tener miedo a los gérmenes. Así que a veces los incitamos a meter las manos en un bote de basura. ¿Lo harían por sí mismos? Se necesitan muchas agallas, incluso con un entrenador y un terapeuta junto a ti poniendo el ejemplo y haciéndolo ellos mismos. Incluso así es muy difícil. Luego hacemos que se froten las manos en la ropa y en los zapatos. Tal vez hasta en el pelo. Y les decimos que se queden sentados así durante una o dos horas. Sin jabón. No les digo que coman con las manos porque hay un riesgo de contagio de enfermedades. Quién sabe. En realidad eso es tener miedo. Quiero que tengan miedo de cosas que realmente son peligrosas.

¿Vivimos un momento de extrema ansiedad?

Es un momento de gran contraste, porque vivimos un tiempo más cómodo, rico y sólido que nunca. Todo el mundo tiene un smartphone. Drenaje. Tenemos drenaje. Tenemos electricidad. No tenemos que buscar nuestra comida. ¿Cuándo fue la última vez que supiste de alguien que murió de hambre? La terapia de exposición es intrínsecamente incómoda. Tienes que enfrentar el estrés y ser vulnerable. Imagínate si tienes miedo de los perros y hay un perro en la habitación, sentado en tus piernas y lamiéndote la cara. A veces la gente llora durante la terapia de exposición. Están asustados. Deben estar dispuestos a enfrentar la incomodidad. Nuestra sociedad nos enseña a buscar la comodidad y la felicidad y a huir de todo lo que nos haga sentir incómodos.

¿Pero no hay más incertidumbre en estos días?

No se trata de la cantidad de incertidumbre. Se trata de nuestra tolerancia a la incertidumbre. La gente puede vivir en circunstancias muy inciertas. Lo que es fascinante es que si vas a África, donde en algunos países es incierto si la gente sobrevivirá durante el año, los niveles de ansiedad generalmente son más bajos. Su tolerancia a la incertidumbre es mayor. Entienden que algunas personas viven y otras mueren. Le dices eso a un estadounidense y cree que es una broma. En realidad tenemos más certezas que nunca. Sin entrar en política —digamos que no todo el mundo está contento con nuestro presidente actual—, ¿qué es lo que realmente sucede día a día? Es verdad que hay algunas fallas y algunos problemas. Pero al final del día, la gente se va a casa y tiene sus trabajos y sus ocupaciones.

¿Qué más podemos hacer para reducir la ansiedad cotidiana?

Si alguien se preocupa mucho, programamos un “tiempo de preocupación” de dos minutos una o dos veces al día. Preocúpate al máximo. En su mente, tienen que asumir plenamente la posibilidad de que ocurre lo que temen. Sí, podrías tener cáncer. Y estarás solo en un cuarto de hospital. Nadie irá a visitarte. Perderás tu dinero. ¡No es divertido pensarlo! Pero mientras más aceptemos nuestra falta de control, estaremos mejor en términos de ansiedad. No es tan difícil. No requiere ir a terapia por un año.

¿Qué debemos hacer si estamos súper estresados?

Delegar. Quitar cosas de tu mente. Anota tus necesidades. Y luego refuerza tus reservas. Eso podría ser dar un paseo hasta un café. Buscar un equilibrio para asegurarte de que tus pendientes no superan demasiado tus recursos. Un poco está bien, porque puedes estirarlos. Quieres que tus pendientes sean un seis o un siete y tus recursos un cinco o un seis. Pero cuando los pendientes llegan a un nueve o 10 y tus recursos siguen siendo cinco o seis, no puedes aguantar eso.

¿Y si tenemos un ataque de pánico en toda regla?

Un ataque de pánico es el miedo al miedo mismo. La gente comienza sintiéndose incómoda físicamente. Siente que no puede respirar bien o que se le tensarán los músculos, e interpretan esos síntomas como peligrosos, lo cual es falso. Su ritmo cardíaco aumenta. Y esto aumenta su percepción del peligro. Ése es el ciclo del pánico. Ocurre en cuestión de minutos. Lo que sugerimos hacer a la gente si está teniendo un ataque de pánico es: No resistirse. Dejarlo pasar. Aceptarlo. Dejar que el pánico te invada. Es muy, muy difícil. Darse cuenta de por qué necesitas un terapeuta.

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