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Bolsonaro reafirma su compromiso de abrir la economía y sanear el déficit

Insistió en impulsar la agenda de reformas estructurales y promercado que promovió durante la campaña electoral, y subrayó la necesidad de crear un "círculo virtuoso".

Bolsonaro y Guedes, su estratega económico, durante la ceremonia de ayer.

Recién llegado al Palacio del Planalto, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro , ratificó la agenda económica trazada durante la campaña, con una clara orientación liberal y comandada por Paulo Guedes, un economista de la Escuela de Chicago con carta blanca para echar a andar las reformas.

"Promoveremos reformas estructurales que serán importantes para la sustentabilidad de las cuentas públicas", afirmó en el discurso de cerca de diez minutos que pronunció poco después de haber sido investido presidente.

Bolsonaro declaró que es necesario un ajuste fiscal que permita sanear las cuentas públicas para estabilizar la economía e impulsar su crecimiento. El gobierno no gastará más de lo que recauda, señaló, pero cumplirá todos los contratos.

"Necesitamos crear un círculo virtuoso en economía que genere confianza y estimule no solo nuestro mercado, sino también el comercio internacional con todos los países y sin amarras ideológicas", agregó. Hacía referencia al sesgo a la izquierda y a las alianzas extranjeras tejidas por los expresidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff , del Partido de los Trabajadores (PT), de 2003 a 2016. El sesgo mantuvo su inercia durante el corto gobierno del conservador Michel Temer, al frente del Planalto desde la destitución de Rousseff.

Junto a Guedes, Bolsonaro se rodeó de un equipo de economistas decididos a aplicar un programa de privatizaciones y de simplificación de trabas burocráticas en la aletargada economía brasileña, para lo cual cuenta también con el respaldo del mundo de los negocios.

Los empresarios le dieron un apoyo clave en su campaña hacia la presidencia, y fueron de la partida entre los diferentes lobbies que se alinearon en su favor: los grandes productores agrícolas, las ultraconservadoras iglesias pentecostales y los defensores de la flexibilización del porte de armas.

El sector agrícola, responsable de la mayoría de las exportaciones, tendrá un papel decisivo en su gobierno, afirmó el dirigente de ultraderecha en su discurso de asunción, de gran interés para el bloque de legisladores que provienen del agro.

Guedes propuso una ambiciosa apertura al capital extranjero, el ajuste fiscal, una severa reducción del tamaño del Estado y de sus gastos, así como privatizaciones en todas las áreas, que incluyen negocios del gigante Petrobras. La insistencia en el ajuste fiscal tiene su raíz en el abultado agujero en las cuentas públicas de Brasil, que en 2018 cerraron en rojo por quinto año consecutivo.

Bolsonaro llega con una parte del camino allanado en materia de ajustes gracias a Temer, que instaló un severo plan de austeridad que incluyó la reforma laboral y techo en los gastos. Quedó pendiente la reforma de las pensiones y jubilaciones, que los economistas consideran fundamental.

Fruto de la reforma laboral, el desempleo registró su octava caída consecutiva en el trimestre septiembre-noviembre, a 11,6% o 12,2 millones de personas. Pero también fueron récord los trabajadores sin contrato: 11,7 millones.

"El punto positivo es que el volumen del mercado laboral aumentó. Pero la característica de ese trabajo es la informalidad", dijo Cimar Azeredo, analista de la firma IBGE.

Azeredo citó como ejemplo la multiplicación de conductores del transporte "sin contrato de trabajo ni vínculos formales con las empresas", o los vendedores de comida preparada en las calles.

Según analistas, Bolsonaro tendrá una luna de miel breve con la comunidad empresarial, que lo presionará para que cumpla con las promesas de controlar la burocracia y eliminar el déficit.

Los empresarios y banqueros advirtieron que los estarán observando a él y a sus economistas con impaciencia, buscando señales de que llevarán a cabo los cambios. Los mayores desafíos, las reformas de las jubilaciones y los impuestos, no se podrán abordar hasta que el Congreso regrese en febrero.

Agencias AFP, AP y Reuters

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