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Las grandes empresas argentinas valen la mitad que el año pasado

Las empresas que integran el Merval perdieron US$34.905 millones en 2018.

El apellido "Argentina" tuvo un año complicado si de activos financieros se trata, y las acciones locales lo sufrieron. En promedio, los papeles de 22 empresas que pertenecen al Merval perdieron la mitad de su valor en 2018, con descensos de hasta un 75% en la capitalización bursátil, es decir, aquella medición que indica cuánto vale una compañía según el número que le atribuye el mercado .

La pérdida fue millonaria, más específicamente, de US$34.905 millones. Eso significó un descenso del 50,7%. Para ponerlo en contexto, Diego Falcone, head portfolio manager de Cohen, describe qué sucedió con los mercados emergentes, que en promedio cayeron un 15,7% desde inicios de 2018 hasta el jueves, y con el índice de Wall Street S&P 500, que descendió 5,3%.

La cuenta anterior no contempla a la petrolera Petrobras ni a la siderúrgica Tenaris debido a que, según los especialistas en temas financieros, están menos afectadas que el resto por el "riesgo argentino" y tienen una parte sustancial de sus negocios fuera del país.

"El castigo empezó a inicios de este año. En abril empezaron a caer los bonos; en mayo, las acciones", detalla Sebastián Maril, analista de Research For Traders, y comienza a esbozar explicaciones. "Casi el 80% de todo lo que pasó ha sido culpa nuestra, factores internos", completa.

Entre esos factores internos, el especialista señala los errores económicos del Gobierno -como los movimientos erráticos para contener la corrida cambiaria-, los casos de corrupción -tras la investigación de los cuadernos de las coimas , las mismas empresas ya habían perdido US$8800 millones en poco más de un mes- y la incertidumbre política, que llegó más hacia el final del año.

El resultado de ese combo interno, sumado a la aversión por el riesgo emergente que sobrevoló el mundo desde inicios de este año, es que algunas compañías locales que integran el índice bursátil Merval hayan perdido más de la mitad de su valor.

 

Entre las empresas que más se desvalorizaron están Cablevisión Holding, que acumulaba un valor de US$4567 millones el 31 de diciembre de 2017 y, al cierre del último viernes de diciembre, descendió hasta los US$1143 millones; Banco Supervielle, que pasó de valer US$2756 millones a US$767 millones; y Metrogas, que pasó de US$1375 millones a US$400 millones.

La capitalización bursátil de las tres empresas descendió entre un 70% y un 75%, más de 20 puntos por encima del promedio general. Salvo en el caso de Cablevisión Holding, que está en un proceso de fusión, quien compró una acción de estas compañías el 31 de diciembre de 2017, hoy tiene en sus manos un activo que vale un cuarto de lo que valía en esa fecha.

Voceros de Metrogas explicaron que la pérdida se debe principalmente a la devaluación del peso, porque la compañía tomó deuda financiera en dólares.

En tanto, Cablevisión Holding se desvalorizó bastante más que su controlada Telecom (posee el 40%), que perdió un 4,4%. Fuentes del mercado detallaron que la diferencia radica en que el grupo tiene un float menor, entonces cuando hay un sell-off de compañías argentinas, lo primero que se abandona son los vehículos menos líquidos, por eso el precio de la acción de Cablevisión Holding es más sensible a los shocks negativos de la economía argentina.

Supervielle no está solo. Otros bancos, como Macro o Galicia, también tuvieron caídas en su capitalización superiores al 60% en el año. Falcone explica que esos números son el reflejo del descalabro económico de la Argentina en 2018. "Las entidades financieras son el indicador del riesgo país en el mercado de acciones, porque son aquellos que dan crédito y porque están sujetos a regulación, entre otras variables. El de este año fue un colapso al estilo Lehman Brothers", detalla.

Añade que se trata de papeles que estaban un tanto inflados a inicios de este año, entre otros motivos, por una expansión muy fuerte del crédito y un tipo de cambio atrasado. "Esperaban crecer en sus beneficios un 15% en dólares ad eternum y estaban caros", relata, y añade: "Es una tendencia que se comprobaba en todo el Merval".

Triple frente abierto

La economía, la política y la Justicia tuvieron su influencia en la pérdida de capitalización bursátil, y son tres frentes que seguirán abiertos en 2019.

En el frente judicial, Maril señala que, si bien el valor de las empresas ya "absorbió" el paso de algunos empresarios por la Justicia local, todavía quedan tres casos abiertos en tribunales extranjeros: el de YPF -la demanda de una empresa creada por el grupo Petersen por la expropiación de la petrolera-, y el de Loma Negra y Ternium, que comenzaron en el último trimestre de este año y están relacionados con los cuadernos de las coimas .

Por el escándalo de corrupción durante el kirchnerismo, Maril no descarta nuevas demandas de accionistas o de la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos, pero concluye que la actual capitalización bursátil ya refleja los inconvenientes judiciales.

Con respecto a la economía, 2019 llegará con la efectivización de la recategorización de mercado por parte de la calificadora MSCI, que este año reclasificó a la Argentina como "emergente". La decisión se hará efectiva en mayo del año que viene, por lo que podría haber un mayor flujo de fondos hacia el mercado de capitales local.

En cuanto a la política, por último, Maril apunta que casi la mitad de la volatilidad de los bonos y acciones del año que viene dependerá de las encuestas de cara a los comicios electorales. "Va a ser el tema fundamental", advierte.

2019, ¿arranca o no arranca?

"Hoy, por cómo están los precios de las acciones, son una oportunidad para inversión a largo plazo. Van a venir un par de trimestres bastante volátiles, pero si tenés estómago para estas inversiones, es mejor comprar hoy y esperar hasta después de las elecciones del año que viene", apunta el analista de Research For Traders.

Entre las oportunidades, señala a las energéticas. "Son las únicas que han crecido a pesar de todo el barullo, especialmente en inversiones privadas. Ese crecimiento se vio en apertura de plantas energéticas, más molinos de viento, paneles solares y represas. El sector financiero, en cambio, se moverá con la economía, y las acciones relacionadas con la construcción estarán complicadas por la paralización de los PPP, el fin de la plata del blanqueo y las elecciones ", resume.

Falcone, por su parte, se vuelca por los bancos: "Ahora están a precio atractivo y, si se recompone el riesgo país, las acciones vinculadas al mundo financiero van a andar bien de nuevo", analiza.

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