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La tendencia low cost de pagar 80% menos por vestidos de lujo usados

 

Hoy los diseños de segunda mano están de moda, tienden a usarse cada vez más gracias a sus precios con un descuento tal que no parecen de marcas internacionales

¿Vestir un Valentino, un Dolce & Gabbana, un diseño fabuloso de Carolina Herrera, Oscar de la Renta o Ralph Lauren con descuentos que nos hacen olvidar que son primeras marcas internacionales? Es posible a través de las tiendas second hand o segunda mano que ganan terreno en Buenos Aires. Se vienen días de festejos y no hace falta ponerse en grandes gastos para lograr el mejor look para las celebraciones de fin de año.

El second hand es una tendencia que crece en las principales ciudades del mundo y que también dice presente en Buenos Aires. Son un must de la recorrida fashion neoyorkina y no hay quien no se dé una vuelta por Le Grand Strip, Thriftwares, Known to man, Beacon's closet, Housing Works Thrift Shop, y se resista a llevarse alguna de las perlitas que se encuentran en sus percheros. También están en auge los sitios de compras de usados de lujo como https://es.vestiairecollective.com/ o https://www.rebelle.com/en.

En tiempos de presupuestos acotados, bien vale apuntarse a propuestas que resuelven el look festivo sin descuidar el bolsillo y con la propuesta de grandes diseñadores.Hay varias opciones que vale la pena tener en cuenta. En especial, las que ofrecen prendas seleccionadas, y de grandes casas internacionales o de primeras marcas nacionales, con una curaduría previa.

¿Segunda mano o vintage es lo mismo? No. Lo que diferencia a vestido second hand de uno vintage, es que se trata de una prenda que fue cuidadosamente seleccionada, que tiene una o dos puestas y está en estado impecable.

Las rebajas van hasta un 70% o un 80% off respecto del valor de la prenda original, lo que representa una buena oportunidad para poder tener ese vestido que nos encanta.

En Galería Promenade (Av. Alvear 1883, local 13), Estudio 54, es una de las propuestas que ofrece prendas con una curaduría previa, todo de géneros y moldería de primera línea, con una variedad de más de 500 vestidos de grandes diseñadores como Carolina Herrera, Oscar de la Renta, Vera Wang, Yves Saint Laurent, Valentino, Ralph Lauren, entre muchas otras; todos con rebajas de hasta un 80%.

 

Un Carolina Herrera, especial de Estudio 54

Otro CH que en un color impactante

"Hoy en día, comprarse un vestido de fiesta es carísimo, y nunca llega a amortizarse porque para el próximo evento queremos cambiar el look. Ya sea porque el círculo de gente es el mismo o porque no querés aparecer en las redes sociales con el mismo outfit, o simplemente porque tenemos ganas de variar. Hay que desmitificar el hecho de que ir a una fiesta y verse bien implica gastarse una fortuna", dice Jeanette Cukierman, dueña de Estudio 54 junto con su socia Gala Mansour. Entre muchas opciones, un vestido negro largo con faja y hebilla de cuero en un hombro de Gucci se consigue a $18.000; otro tipo chemise amarillo con cinto de Carolina Herrera está al mismo precio; uno de encaje en blanco y negro de Calvin Klein está $13000; otro de Carolina Herrera rojo, al cuerpo con falda acampanada está a $20000; uno negro corto, escote corazón drapeado de Dolce & Gabbana está a $15.000; y uno negro, escote cruzado de organza de Oscar de la Renta a $20.000.

Para Pamela Morado, dueña de la tienda Vittorita, las mujeres que acuden a los second hand en busca de vestidos o prendas para fiestas y conocen bien la diferencia entre telas nobles y de confección a mano en comparación a lo que pueden conseguir en las marcas comerciales. "Existe una demanda cada vez más importante de prendas usadas y las razones pueden ser muy variadas. Por un lado, la originalidad gana día a día mayor peso y algo de esa originalidad se encuentra volcándose a colecciones pasadas de grandes marcas. También juega un rol importante la sustentabilidad y el deseo de salir del circuito de consumo masivo", cuenta. Esta tienda propone usados teniendo en cuenta géneros como gasas, crepes, algodones, puntillas y sedas naturales y ponen el ojo en los cortes "priorizamos que sea sentador para todo tipo de cuerpos", aclara. Los vestidos van de los $3500 a $10000; y entre otras prendas exclusivas, se puede encontrar un vestido Valentino en seda natural amarillo con pequeñas margaritas en color negro con botones en la espalda y cintura entallada; o un pantalón Christian Dior en crepé color salmón, al tobillo, recto, forrado; un vestido hecho a mano confeccionado a mano en gasa natural color verde claro, escote en V, y cintura entallada.

Un apieza de encaje exclusiva de Calvin Klein

"En L'Academie tenemos mucha demanda y creemos que se da por la relación calidad - precio, por lo exclusivo de encontrar vestidos de grandes casas de moda de colecciones anteriores o actuales", cuentan Vanesa Banegas y Andrea González Latella, dueñas de esta tienda de usados en Recoleta (Libertad 1240 Local 10) que desde 2010 solo propone marcas internacionales. Hay opciones en vestidos de fiesta que van desde los $5000 hasta los 2500 dólares. El porcentaje de descuento es a mitad del precio o en algunos casos menos de la mitad. Por ejemplo, un vestido corto en gasa de seda con estampado óptico blanco de Diane Von Furstenberg está $5200; otro en spándex y satén de BCBG by Max Azria a $5200; un diseño rojo largo en shantung de seda, elegante y chic de Carolina Herrera se consigue por 1000 dólares.

Otra opción es Bunker Buenos Aires, que tiene un showroom en Colegiales hace dos años ( www.bunkerbuenosaires.com) y que propone vestidos con una curaduría realizada en detalle, "las prendas que forman parte de nuestros percheros tienen que parecer nuevas de lo contrario no forman parte de la propuesta", dicen Julieta Alalu y Iara Weich, sus dueñas. Se pueden encontrar por ejemplo, vestidos de fiesta de marcas nacionales como Cher, Rapsodia, Ginebra, De la Ostia, María Vázquez; o de firmas internacionales como H&M, Zara, Forever 21. Las rebajas llegan al 80% u 85% del valor original. "La modalidad second hand está cada vez más fuerte en lo que tiene que ver con vestidos de fiesta porque las mujeres no los solemos usar en más de una ocasión, ¡no nos gusta repetir!", enfatizan.

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