Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.24siete.info/a/244057

Mowgli: relatos del libro de la selva, prodigio visual con reparos narrativos

Mowgli: relatos del libro de la selva (Reino Unido-Estados Unidos/2018) / Dirección: Andy Serkis / Guión: Callie Kloves, basado en los relatos de Rudyard Kipling / Duración: 104 minutos / Disponible en: Netflix / Nuestra opinión: buena

Andy Serkis fue Gollum en El señor de los anillos y en El hobbit; Snoke en la franquicia de Star Wars; y César en las distintas entregas de El planeta de los simios. Nadie hizo tanto (y tan bien) como él por la técnica de captura de movimiento (o motion capture) en la industria de Hollywood. Por eso, que haya sido elegido para dirigir Mowgli: relatos del Libro de la Selva es algo así como un acto de justicia poética. Reconocido actor, Serkis ya había incursionado hace poco detrás de cámara con Una razón para vivir y ahora le tocó dirigir esta nueva transposición de los clásicos relatos del autor indio-británico Rudyard Kipling. Y, si muchos recordarán las encantadoras versiones animadas de El libro de la selva producidas por Disney, aquí la cosa se pone bastante más espesa.

Si bien el fantasma de ese estudio está siempre presente (la apuesta estética es en varios aspectos similar a la de El libro de la selva y la inminente El rey león, ambas de Jon Favreau), en el terreno narrativo el tono de Mowgli resulta mucho más oscuro: así, el otrora simpático oso Baloo (a cargo del propio Serkis) aquí es bastante menos lúdico y ni qué hablar de los personajes Bagheera (la voz de Christian Bale), Kaa (Cate Blanchett) o el temible Shere Khan (Benedict Cumberbatch).

Naomie Harris, Peter Mullan, Jack Reynor, Eddie Marsan, Tom Hollander, Matthew Rhys y Freida Pinto completan el estelar elenco de artistas que aportaron su expresividad vocal para una película que tiene como protagonista de carne y hueso al pequeño Rohan Chand en el papel de Mowgli, el huérfano que es criado por una manada de lobos, se convierte con el tiempo en un experto de la jungla y luego deberá afrontar una inevitable crisis de identidad cuando se encuentre con los hombres que invaden al lugar.

Está claro que Serkis optó por distanciarse del espíritu familiar de Disney y buscar un camino propio. Es una decisión lógica, pero también riesgosa, ya que el film por momentos resulta demasiado sórdida y ominosa para los niños, pero sin llegar tampoco a ser una propuesta del todo lograda para el público más adulto, ávido de una historia de aventuras.

Si el relato, por lo tanto, no es del todo convincente, como compensación no menor está el imponente despliegue visual que lo convierten en un interesante híbrido entre el cine live-action y el de animación digital. Serkis, quedó dicho, llevó a la captura de movimiento a niveles hasta hace poco inimaginables y aquí logra dar un paso más en el terreno técnico y visual. Esos hallazgos son los que justifican darle una oportunidad para sumar a "Mi Lista" a esta ambiciosa apuesta de Netflix.

 
¿Te gustó esta nota? 
 

Lo que tenés que saber

Más de Cine

Contacto Urbano