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El optimismo de Guillermo Barros Schelotto: "Vamos a dejar la vida para ganar y dar la vuelta en la cancha de River"

Exhausto. Como si hubiera formado parte de la final desde adentro y él también hubiera corrido 90 minutos sobre una cancha pesada que comió piernas como pocas veces. Así se lo vio a Guillermo Barros Schelotto en la conferencia de prensa posterior al 2 a 2.

 
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Exhausto. Como si hubiera formado parte de la final desde adentro y él también hubiera corrido 90 minutos sobre una cancha pesada que comió piernas como pocas veces. Así se lo vio a Guillermo Barros Schelotto en la conferencia de prensa posterior al 2 a 2.

"Tendríamos que haber ganado", había dicho frente a la televisión un instante antes de meterse en el túnel, fastidiado porque el equipo no logró cumplir con el objetivo planteado para esta primera final, que justamente era quedarse con la victoria en la Bombonera.

El Mellizo es consciente de que Boca ayer dejó pasar una chance grande. Porque el empate deja abierta la superfinal, y ya no hay margen de error en el desquite en el Monumental. Por eso su seriedad al evaluar el primer chico: "Se jugó una final de verdad. De alto nivel, tanto por Boca como por River, en ritmo, juego y búsqueda, y quedan 90 minutos. Más allá de no haber ganado en nuestra cancha, la calidad de los futbolistas hace que el resultado siga abierto. Ninguno inclinó la balanza. Seguimos con las mismas aspiraciones. Estuvimos a la altura. Me deja contento la actitud, que fuimos a buscar. Me voy con el dolor de que íbamos ganando dos veces y nos alcanzaron dos veces, pero no fueron superiores."

Estuvimos a la altura. Me deja contento la actitud, que fuimos a buscar. Me voy con el dolor de que íbamos ganando dos veces y nos alcanzaron dos veces, pero no fueron superiores
Guillermo Barros Schelotto

Ocurre que por primera vez en esta Copa, el conjunto de la Ribera tendrá que definir la serie sin llegar al desquite en ventaja (frente a Libertad, Cruzeiro y Palmeiras ganó 2-0 la ida ante su público). Por el contrario, River hizo en la Bombonera el mismo negocio que contra Racing e Independiente en los octavos y los cuartos (en Avellaneda había igualado 0 a 0).

En ningún momento de la conferencia Guillermo salió del tono monocorde y su mirada seria, más ligada al agotamiento mental que le generó esta primera final que a una imagen de derrotado. Por eso es que se limitó a contestar cada pregunta, pero sin salirse del libreto. Sin darle lugar a ninguna broma, como sí ocurrió en otras ocasiones.

De hecho, hasta se sorprendió cuando le preguntaron qué opinaba sobre el efusivo festejo de Marcelo Gallardo, que una vez sentenciado el 2 a 2 salió a celebrar con la gente desde un balcón del Monumental y se sumó a un cántico muy exitista. "Todavía hay que jugar 90 minutos, donde tendremos la posibilidad de ganar, pero que se celebre previamente el resultado no me genera más ni menos ambición. No soy quien para juzgarlo, ni soy fiscal de eso. No me dice nada."

Para la entrada de Tevez tuve en cuenta su pasado, su nombre, su trayectoria, su experiencia. Creí que se iba a meter rápido en el partido y lo hizo
Guillermo

El único momento en donde sorprendió con sus dichos fue cuando explicó el ingreso de Carlos Tevez: "Para su inclusión tuve en cuenta su pasado, su nombre, su trayectoria, su experiencia. Creí que se iba a meter rápido en el partido y lo hizo. Y que iba a sacar ese plus que tiene por su relación con Boca. Creí que era lo mejor que entrara él y me parece que lo hizo muy bien".

Una vez más, el Mellizo se quedó con las ganas de ganarle a River en la Bombonera. Desde que asumió el 3 de marzo de 2016 como DT de Boca recibió cuatro veces al clásico rival en el tempo xeneize: igualó dos (0-0 en abril de 2016 y ayer) y perdió las restantes (3-1 en mayo de 2017 y 2-0 en septiembre último). Y se aferra a la buena estadística cuando visita Núñez para ilusionarse: hasta aquí, bajo su conducción Boca empató en suelo rival 0 a 0 (marzo de 2016) y ganó en dos ocasiones (4-2 en diciembre de 2016 y 2-1 en noviembre de 2017).

A pesar de que desde que se confirmó esta superfinal pregonó que Boca tenía que ganarle a River en la Bombonera si quería quedarse con la Libertadores y eso no sucedió, Guillermo dejó sobre el final una frase que ilusiona a todo el pueblo xeneize rumbo al desquite. Con una afirmación terminante: "Vamos a dejar la vida para ganar, para dar la vuelta en la cancha de River. La gente sabe que por esta camiseta vamos a dar todo. Que se quede tranquila que vamos a ir a buscar la Copa."

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