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Cristina procesada: la justicia y la política, por distintas veredas

El juez Bonadio acusó a la expresidenta de ser la jefa de una asociación ilícita que cobraba coimas de empresarios. ¿Qué rol tendrá el Congreso en los próximos pasos de la senadora?

El futuro judicial de la expresidenta es cada vez más negro.

 
 

Por esperados, los procesamientos que dictó el juez Claudio Bonadio por la corrupción en la obra pública durante el gobierno de los Kirchner no dejan de ser impactantes.

Una expresidenta acusada de comandar una asociación ilícita; exfuncionarios de jerarquía de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner señalados como protagonistas de esta corrupción y empresarios de primera línea como partícipes de la maniobra. Esto no es una historia de Hollywood. Es la triste imagen de una Argentina que todos queremos dejar atrás, pero con justicia.

Hay presos y arrepentidos que le tienen miedo a la cárcel. Y una Cristina Kirchner que, por obra y gracia del peronismo, al que ella pareció muchas veces despreciar, seguirá en libertad. A nadie tomó por sorpresa la decisión de Bonadio, que esperará la confirmación de Cámara sobre el procesamiento, para pedir después al Senado el desafuero. El propio juez sabía, como todos, del blindaje que Cristina tiene en el Senado y por eso decidió esperar esa instancia superior de la Justicia.

Esta postergación en el pedido de dasafuero trae algo de alivio a los senadores, por distintas causas. A los peronistas, porque no tienen que someterse de forma inmediata al desgaste que implica ponerle un tapón al desafuero, como ya ocurrió en otra causa como el Memorandum con Irán, donde Bonadio la acusó de traición a la Patria, encubrimiento agravado y obstrucción del acto judicial.

El propio jefe de bloque, Miguel Ángel Pichetto, subrayó en las últimas horas que no habrá desafuero ni detención de Cristina hasta una sentencia definitiva en cualquiera de las causas que terminen con un juicio oral y público. Es decir, hasta que esa condena, si la hubiera, sea ratificada por la Corte Suprema de Justicia.

Esa misma doctrina es la que hoy le permite estar libre al senador Carlos Menem, quien se abrió camino nada menos que gracias a los guiños que le dieron en su momento Néstor y Cristina. "El principio de inocencia se rompe con sentencia definitiva por eso es imposible producir su desafuero y detención", repite una y otra vez Pichetto, con el aval de su bloque. Y Cambiemos no tiene los votos para llevar a Cristina a la cárcel.

Al oficialismo, por su parte, no le desagrada la postergación del desafuero. Porque la atención está centrada en la negociación que el gabinete de Mauricio Macri mantiene con gobernadores y legisladores para que el Presupuesto 2019 sea aprobado en un trámite exprés, en el Congreso. Ahí están puestos los esfuerzos de Cambiemos, por más que se diga otra cosa.

Mientras tanto, el kirchnerismo está en otra cosa. Descree de Bonadio, de los exfuncionarios arrepentidos y más todavía de los empresarios. Por más que se acumulen las pruebas. Piensa que es un gran complot para llevar a Cristina a la cárcel y para tapar la suba del dólar y la crisis económica. Es más, ese grupo sueña con la vuelta a la Presidencia de la Nación.

Pero de lo que no hay vuelta, tarde o temprano, es de que se logre justicia para uno de los hechos de corrupción más impactantes de la historia argentina.

 
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